Vie. Oct 2nd, 2026

​Una investigación publicada en 1960 calculó que el crecimiento de la población mundial podía alcanzar un límite extremo en esa fecha, aunque los cambios demográficos alejaron al planeta de aquel pronóstico

Con información de Infobae

Ciencia, tecnología y medicina

LA NUEVA ANTORCHA. — La fecha del 13 de noviembre de 2026 aparece en una predicción hecha en 1960 por tres investigadores. Su cálculo sostenía que la población mundial crecería tan rápido que, hacia ese día, alcanzaría un límite imposible de sostener. Los autores llamaron a esa hipótesis el “Día del Juicio Final”. No hablaban de una explosión ni de un evento repentino, sino de una crisis provocada por un aumento descontrolado de la cantidad de personas en el planeta. Con el paso de las décadas, sin embargo, la realidad empezó a alejarse de ese pronóstico, tal como indicó un reciente artículo en The Conversation.

​La predicción apareció en 1960 en la revista Science, bajo el título Doomsday: Friday, 13 November, A.D. 2026 (“El fin del mundo: viernes 13 de noviembre de 2026 d. C.”). Sus autores fueron Heinz von Foerster, profesor austríaco-estadounidense especializado en cibernética, y sus estudiantes Patricia M. Mora y Lawrence W. Amiot.

​El modelo suponía un crecimiento acelerado de la población

​El punto de partida del artículo era una discusión central a mediados del siglo XX: el temor a que el aumento de la población mundial trajera escasez de recursos y conflictos geopolíticos. Buena parte de ese debate partía de la idea malthusiana de que la población crece de forma exponencial mientras que la producción de alimentos impone un límite.

Puede interesarte...  El Gobierno de Netanyahu carga contra Macron y Sánchez por sus críticas a la ofensiva en Gaza

​Von Foerster, Mora y Amiot propusieron que los seres humanos podían apartarse de esa regla. A su juicio, la capacidad de comunicarse y formar “coaliciones” para resolver problemas modificaba la relación entre población y recursos: mayor densidad demográfica podía traducirse en más posibilidades de colaboración.

​De este modo, el crecimiento no se limitaría a una curva exponencial, sino que avanzarías a un ritmo cada vez mayor. Para sostener la hipótesis, utilizaron 24 estimaciones de la población mundial correspondientes a los 2.000 años anteriores. Concluyeron que la población humana había superado de manera continua las expectativas previas. La advertencia llegó formulada en términos extremos: “Nuestros tataranietos no morirán de hambre. Morirán asfixiados”, escribieron.

​Límite infinito en 2026

​Al proyectar las estimaciones históricas hacia el futuro, la ecuación situó en 2026 el momento en que el número de personas se aproximaría al infinito. La fecha elegida, un viernes 13, reforzó la repercusión de la publicación.

​Los propios autores ofrecían una salida: si reducir la esperanza de vida no era una opción deseable, la respuesta debía ser la cooperación para disminuir a la mitad la tasa de natalidad mundial.

​El texto tuvo un eco inmediato en medios como Time y The New York Times, e incluso en la tira cómica Pogo. Aunque algunos lo consideraron una observación irónica sobre las inquietudes demográficas de la época, la discusión científica continuó en Science con un intercambio de cartas donde Von Foerster y sus colegas defendieron firmemente sus cálculos.

​Uso académico y político de la ecuación

​Entre las décadas de 1960 y 1980, la fórmula figuró con frecuencia en libros de texto de genética, ecología y demografía. La razón era concreta: durante un período, sus resultados sobre el tamaño futuro de la población se ajustaron con precisión a la realidad, ofreciendo incluso proyecciones más acertadas que las de la mayoría de los demógrafos de la época.

Puede interesarte...  Fútbol Súper Máster: ¡Colombia FC es el nuevo líder!

​La idea también trascendió al ámbito político y judicial:

  • ​Canadá (1963): Un representante de la industria química citó la proyección ante una comisión parlamentaria para defender el uso de pesticidas ante la necesidad de alimentar a la creciente población.
  • ​Estados Unidos (1971): Fue mencionada en un caso sobre el aborto ante la Corte Suprema previo al fallo Roe v. Wade, argumentando que el gobierno no tenía una necesidad imperiosa de favorecer el aumento poblacional.

​Divergencia entre la teoría y la realidad

​La proyección conservó su exactitud hasta aproximadamente 1993. A partir de entonces, la población mundial comenzó a ubicarse por debajo de las cifras previstas por Von Foerster y sus coautores.

​La explicación se vincula con la propia sugerencia del estudio: la disminución de la tasa de natalidad. La tasa de fecundidad global actual es menor a la mitad de la registrada en 1960, lo que dejó atrás el escenario matemático de un crecimiento descontrolado.

​El origen multifacético del autor

​La trayectoria de Heinz von Foerster ayuda a comprender el impacto de la presentación del estudio. Antes de dedicarse a la cibernética y la academia, Von Foerster se había formado como mago de escenario.

​El artículo de 1960 siguió la estructura de una ilusión óptica o teatral: partió de una investigación con formato científico tradicional, introdujo un título y una conclusión fuera de lo común, y mantuvo el debate mediante la aparente solidez de sus datos y razonamiento. Aunque la fecha de 2026 está próxima, la trayectoria demográfica real del planeta ya se ha distanciado definitivamente de aquella ecuación.