No hubo crimen, robo ni siquiera un delito menor para mantenerlo encarcelado
Por Alberto García Sánchez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- Nunca debió estar detenido o privado de su libertad por antojo de un alto funcionario del régimen de Nicolás Maduro. Tampoco el resto de periodistas y fotógrafos que fueron liberados en diciembre de 2024 y los que aún permanecen bajo la sombra.
A Carlos Correa se le conoce en el gremio periodístico por su pensamiento limpio y su lucha en defensa de la libertad de expresión que no es un delito ni quebranta el estamento legal.
El salió en libertad y familiares y amigos saben que a pesar de las amenazas del régimen, no dará reposo a su alma para seguir luchando en un país que reclama con urgencia cambios para su reconstrucción que permita vivir en libertad, lejos de la persecución, amedrentamientos por el solo hecho de pensar distinto.
La lucha por la libertad ofrece riesgos y peligros para quienes prefieren el silencio y la oscuridad. Venezuela vive los momentos más angustiantes de su historia democrática porque sus ciudadanos están expuestos a criterios obsoletos de quienes basados en instrumentos legales hechos a la medida del régimen, intentan silenciar a un pueblo ávido de libertad de expresión mediante críticas constructivas que no sean manipuladas para sancionar con medidas extremas a periodistas, escribanos o integrantes de organizaciones partidistas.
Las ONGs tienen fines sociales y las investigaciones realizadas por diversos organismos, han determinado que Espacio Público, bajo la dirección de Carlos Correa, es una de las que mejor funciona en Venezuela por sus iniciativas a la defensa del ejercicio de la comunicación y su ética, por lo que la excarcelación de Carlos Correa en un tema de justicia social que obligó a los gremios nacionales e internacionales a presionar al régimen a poner en libertad a un dirigente que lucha intensamente en defensa de la democracia.
¡Enhorabuena Carlos!

