Por Alberto García Sánchez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- El país entró en una fase degradante y perversa que el común de los venezolanos compara con el cuero de chivo, que se levanta por todas partes y solamente se controla con la fuerza o presión. El propio gobierno está alarmado y utiliza a los organismos de seguridad para apresar a los corruptos que en el ejercicio de los cargos que ocupan, defraudan y desfalcan el patrimonio público.
Hay numerosos casos detectados por el gobierno nacional en las alcaldías ocupadas por dirigentes del Psuv que, con su doble moral, intentan pasar desapercibidos. El último caso que se conoce, es de la alcaldía de Valencia que fue allanada y apresado el burgomaestre, en un apartamento de su presunta propiedad, con más de un millón de dólares que tenía escondido en la vivienda.
Hay otros alcaldes oficialistas y opositores que han sido encerrados bajo la sombra, pero que la opacidad informativa del gobierno, impide que se conozca a fondo mayores detalles del hecho.
Para esconder la corrupción, se recurre a la figura de la juventud-detención por asuntos políticos. No crean los 23 alcaldes de Anzoátegui, oficialistas y opositores, que están exentos de investigaciones de los organismos de seguridad donde se sospecha irregularidades administrativas que merecen sanciones ejemplarizantes.
También se comenta sobre presuntos hechos de corrupción en la Alcaldía de Maturín, estado Monagas, pero las investigaciones son las que determinarán la falsedad o veracidad de esos casos
¿Será que están raspando la olla?
Es posible, porque a muchos les gusta acariciar la riqueza súbita, que es uno de los grandes problemas de la democracia.
Albert

