Mié. Jul 29th, 2026

Por Juan Velásquez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.— Recientemente, informes internacionales han señalado la confiscación en Suiza de millones de dólares producto del desfalco a nuestra nación; una cifra que, hasta el momento, resulta incalculable. Ante este escenario, surge la interrogante obligatoria: ¿cuántos paraísos fiscales ocultan aún el patrimonio de los venezolanos?

​Tras 26 años de una administración que socavó las arcas públicas, los millardos de dólares que podrían repatriarse representan una suma astronómica. Estos recursos no son solo cifras en una cuenta; son la base necesaria para reconstruir la industria petrolera, las Empresas Básicas y la red hospitalaria. Con este capital, se podría restaurar el sistema educativo, el servicio eléctrico, la vialidad, el acceso al agua potable y el saneamiento de aguas servidas. Más importante aún: alcanzaría para indemnizar a nuestros adultos mayores con pensiones dignas que reconozcan sus años de esfuerzo.

Una oportunidad histórica y el rol de la justicia

​Estamos ante una oportunidad histórica sin precedentes. El rastreo internacional en cuentas de la corrupción en Estados Unidos y otros paraísos fiscales debe realizarse «con lupa». En este contexto, la intervención de la administración de Donald Trump se perfila como una garantía de control y presión para reparar el daño colectivo que, por décadas, fracturó el proyecto de vida de toda una nación y forzó la migración de más de 8 millones de venezolanos.

Incautación para la reparación

​La justicia exige que los bienes en posesión de quienes saquearon al país sean incautados de inmediato. No se trata solo de recuperar dinero, sino de reparar el daño causado durante estos 26 años. Esta reparación debe incluir también a las víctimas directas: a los miles de patriotas que perdieron la vida por la acción de la fuerza pública, el ensañamiento político o la negligencia institucional.

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​No estamos pidiendo favores; estamos exigiendo justicia. La recuperación de Venezuela comienza por la rendición de cuentas de quienes la destruyeron.