Por Eduardo Fernández
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.– El IFEDEC, centro internacional de formación de líderes y de promoción de políticas públicas que lleva el nombre de su fundador, Arístides Calvani, está invitando para un evento que aspiramos realizar el próximo jueves, cinco de diciembre, a las 5:00 pm, en nuestra sede de Boleíta Norte.
Estamos invitando a todos los amigos de IFEDEC para compartir un rato de reflexión sobre los desafíos que tenemos por delante y el papel que nuestra institución debe cumplir en defensa de la democracia y de los valores cristianos que nos han orientado siempre.
Hoy está planteada una lucha existencial para nuestra civilización. Una lucha mucho más compleja y peligrosa que aquella que se planteó en el pasado entre el comunismo y la democracia.
Esta vez el bando que amenaza con destruir a nuestra civilización lo encabezan fuerzas económicas globales muy poderosas que quieren acabar con todo para dominar al mundo y han encontrado en eso que llaman “progresismo”, “neo-marxismo” o “nueva izquierda” aliados políticos muy importantes.
El socialismo en el pasado se planteó como estrategia para alcanzar el poder la lucha de clases entre patronos y trabajadores. “Proletarios del mundo uníos”.
Actualmente, como lo explica Ernesto Laclau, uno de los ideólogos de la nueva izquierda, en su libro “Hegemonía y nueva estrategia socialista”, los trabajadores dejaron de ser una clase homogénea y explotada y por eso propone buscar nuevos conflictos y exacerbarlos para alcanzar el poder y la hegemonía mundial. Estos serían: pobres contra ricos, negros contra blancos, mujeres contra hombres y homosexuales contra heterosexuales. Esa forma de hacer política, exacerbando los conflictos, le hace mucho daño a la democracia y destruye la sociedad.
Por parte del “progresismo” se plantea abiertamente el interés que tienen de producir una “revolución cultural” y para producirla tienen que destruir las bases sobre las cuales se sostiene nuestra civilización.
Dice Giorgia Meloni, jefa del gobierno italiano: “Todo lo que nos identifica está siendo atacado. La persona humana se ve atacada por una ideología que promueve el asesinato de niños en el vientre materno. Lo presentan como algo que ‘empodera a la mujer”.
La concepción de que la vida es “sagrada”, impulsada con mucha fuerza por la idea de que somos “hijos de Dios”, es imprescindible para la conservación de nuestra especie. Aparte de lo absurdo del planteamiento de que los géneros, masculino y femenino, son meras construcciones socio-culturales y que la biología no define la sexualidad, esta ideología pretende destruir nuestra identidad sexual. Lo están haciendo de la manera más perversa, en las escuelas, en los medios de comunicación, en los programas infantiles. El daño irreversible que se está haciendo a los niños con estas campañas nos obliga a hacer algo.
La familia está siendo atacada frontalmente por el progresismo, especialmente por su brazo feminista radical, con un discurso en contra de la maternidad. “El matrimonio esclaviza a la mujer”. “La mujer se empodera cuando aborta, cuando no se casa, cuando se divorcia”. “Los hijos son una carga para la mujer que no le permite realizarse”. Estos mensajes están dirigidos a destruir a la familia, y aún más, a la propia esencia del ser humano.
Seguiremos conversando sobre este mismo tema en el próximo articulo.

