«Ninguna relación familiar, ninguna vocación, puede justificar su desaparición ni su encierro en clandestinidad», denunció la mujer
Con información de Alberto News
Nacionales
LA NUEVA ANTORCHA.- Mariana González de Tudares envió un mensaje de aliento a su esposo, Rafael Tudares, detenido hace 109 días por agentes de inteligencia venezolanos.
Por medio de su cuenta X, precisó, «Ha pasado 109 días desde la desaparición forzada por detención arbitraria de mi esposo Rafael Tudares Bracho. A continuación, un nuevo comunicado de mi parte, sobre los detalles actuales del inhumano caso de Rafael y el injusto proceso judicial que se pretende seguir en su contra», puntualizó.
La detención de Tudares se produjo el pasado 7 de enero, el mismo día en el que fueron arrestados el defensor de derechos humanos Carlos Correa -ya excarcelado- y el excandidato antichavista Enrique Márquez, para quien el mayor bloque opositor -la denominada Plataforma Unitaria Democrática.
A continuación el mensaje íntegro:
RAFAEL TUDARES BRACHO
A 109 DÍAS DE SU DESAPARICIÓN FORZADA
Hoy 26 de abril de 2025, mi esposo Rafael Tudares Bracho cumple 109 días en una inhumana situación de desaparición forzada ejecutada por el Estado venezolano, situación que cruelmente se ha mantenido desde su detención arbitraria de la que fue víctima el martes 7 de enero de 2025.
Como ya lo denuncié hace dos meses, el 18 de febrero de 2025, Rafael fue presentado clandestinamente en horas de la noche ante uno de los tribunales de control del Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, sin que se le permitiera acceder a un abogado de su confianza, ni tener comunicación con un familiar. La Defensora Pública encargada de su caso me indicó que ella no estuvo presente en esa audiencia de presentación. En decir, Rafael no tuvo ni un abogado de su confianza, ni un Defensor Público en esa audiencia, que al menos trate de defenderlo. Sus garantías y derechos humanos al debido proceso y al derecho a la defensa le fueron absolutamente vulnerados. Tengo claro que la apertura de ese proceso judicial irregular contra Rafael no es más que una fachada para encubrir y solapar la desaparición forzada que sufre Rafael y, de la cual, mis hijos y yo también somos víctimas.
Esta semana volví a hablar personalmente con la referida Defensora Pública que lleva el caso de Rafael y al atenderme ella personalmente en su oficina, me indicó que contra Rafael un Fiscal del Ministerio Público presentó una acusación, sin embargo, no se me permite ver el expediente, no puedo verlo, no puedo revisarlo, no puedo leer lo que han presentado supuestamente contra Rafael. En palabras de la Defensora Pública: «contra su esposo no hay nada», pero la acusación fue presentada porque «es representante legal de propiedades de su Papá y también por ser su yerno». Todavía me retumban en la mente esas palabras y estas noches confieso que me han atormentado. Rafael ha sido secuestrado por algo que es falso: ser representante legal de propiedades de mi Padre. Eso no es cierto y, si fuere así, no es delito. En todo caso, en nada se corresponde con la realidad.
Lo más grave es que la Defensora Pública me haya indicado que también se le acusa de ser el yerno de mi Padre, algo que no constituye delito, que en modo alguno reviste carácter penal y que es una práctica inhumana y crimen de lesa inhumanidad utilizado por los regímenes dictatoriales como el «nacional socialista» en la Alemania nazi, en el siglo pasado, y en dictaduras militares que sufrió Latinoamérica en Brasil, Argentina, Chile y otros países, en donde hubo miles de desaparecidos. Reitero, esa pretensión de enjuiciar a Rafael por ser yerno de mi Padre quebranta el principio fundamental, según el cual, una supuesta responsabilidad penal es personalísima y no se puede extender a los familiares de la persona objeto de una investigación, como lo estuvo mi Padre injustamente.
Si estos 109 días han sido una pesadilla, estos últimos han sido terribles en la indignación que siento al haber escuchado que tal «argumento» es el motivo principal del proceso judicial que se sigue contra mi esposo. Todavía no he encontrado las palabras adecuadas para explicarles eso a mis hijos de 7 y 8 años. Como Madre no me queda otra alternativa que ayudarlos a procesar adecuada y responsablemente lo que están viviendo y sufriendo.
Ahora no solo comprendo, sino que me consta aún más en carne propia, las razones por las cuales el Grupo de Trabajo sobre Desapariciones Forzadas de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su pronunciamiento del 28 de febrero de 2025, afirmaron, en resumidos términos, que en Venezuela existe: “un patrón generalizado o sistemático de desaparición forzada, en cuya comisión u ocultamiento estarían implicadas diversas autoridades venezolanas, incluyendo las más altas autoridades del país, el SEBIN, la DGCIM, la Guardia Nacional Bolivariana, la Policía Nacional Bolivariana (…), el poder judicial, la Defensoría Pública y la Fiscalía General, entre otros”.
La Defensora Pública además me dio otra «información»: a Rafael se le hará una Audiencia Preliminar en el proceso penal que se le sigue, el 19 de mayo de 2025, en horas de la noche. No se me permitirá estar presente. No me permiten presenciarla, tampoco se me permite aguardar afuera de la Sala en que se haga la Audiencia, al menos para verlo, para que sepa que aún estoy aquí, luchando.
Rafael sigue en situación de desaparición forzada. Hasta ahora, no lo he encontrado. En el centro de detención militar que la Defensora Pública me indica que supuestamente se encuentra: Rodeo 1 (SESMAS), simplemente no está. He ido constantemente a ese lugar y los efectivos militares que me atienden me aseguran que allí no se encuentra. Sé que cada vez que voy allí mi vida y libertad corren riesgo, sin embargo, esta lucha por la libertad de Rafael, como lo he aprendido y me lo han enseñado: requiere valentía, firmeza y determinación en una búsqueda que hago para saber realmente cómo está mi esposo, poder comunicarme con él, saber realmente si está vivo, constatar su estado de salud y poder decirle que su Mamá y sus hijos están bien. Que no está solo y que yo sigo luchando por su libertad.
En fin, estos 108 días han sido de incertidumbre y desasosiego, de angustia para mi familia, de dolor contenido para quienes lo conocen y lo saben inocente. Rafael es abogado, esposo, padre, hijo. Un ser humano que merece justicia, presencia y verdad. Ninguna relación familiar, ninguna vocación, puede justificar su desaparición ni su encierro en clandestinidad.
La libertad tiene fundamento en la dignidad humana y esta no puede ponerse en pausa, ni suspenderse por razones políticas. Tampoco puede condicionarse ni intercambiarse. Exigir justicia no es un acto de rebeldía, es un acto de humanidad que debe reivindicarse con ética, compasión y respeto por el otro. Cuando la ley y la aplicación de la «justicia» deja de ser ética, se vuelve un arma que nos hace daño como sociedad. Cuando los valores humanos son reemplazados por el cálculo frío del poder, se desdibuja el alma de una nación. La dignidad humana y la libertad es el centro de toda convivencia sana, el fundamento de una sociedad que se respeta a sí misma. Cuando olvidamos eso, cuando permitimos que se vulneren los derechos humanos de una sola persona, algo esencial se rompe en el tejido que nos une como seres humanos.
La ética no es solo un ideal, es una responsabilidad cotidiana. Defender los valores y derechos humanos —el respeto, la empatía, la justicia— es lo que nos permite mirar al otro y reconocerlo como igual. Es desde esa mirada que exijo el retorno de Rafael Tudares Bracho. Por él, por su familia, por sus hijos, por todos. Porque una sociedad que pierde la sensibilidad frente al dolor ajeno se aleja de sí misma. Sin sentido de humanidad, no hay futuro posible.
Mariana González de Tudares
¡Venezolana, esposa y madre!
Caracas, 26 de abril de 2025.

