Jue. Jul 30th, 2026

Bajo el lema «Familias sobre la roca», casi 300 personas se congregaron en el municipio Simón Bolívar para fortalecer sus lazos espirituales y sociales. El evento, que combinó formación teológica con extremas competencias recreativas, culminó con el bautismo de seis nuevos integrantes

Por Daniel Arismendi

Regiones / Anzoátegui

LA NUEVA ANTORCHA.— Feligreses de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, provenientes de la zona norte del estado Anzoátegui, celebraron del 13 al 17 de febrero su tradicional Campamento Familiar. En esta ocasión, la edición número 51 tuvo como escenario la localidad de Aragüita, en la parroquia Naricual del municipio Simón Bolívar.

​Casi 300 personas se dieron cita en esta convocatoria que, desde sus inicios, mantiene un propósito inalterable: apartarse a un entorno campestre durante el asueto de Carnaval para desconectarse del bullicio cotidiano y propiciar un encuentro con Dios. La experiencia buscó fortalecer de manera integral las áreas espirituales, sociales, mentales y físicas de los asistentes.

​Bajo el lema «Familias sobre la roca», el encuentro contó con la dirección temática del ministro Eiober González, recién egresado del Seminario Teológico Adventista de Venezuela y actual apoyo ministerial en los distritos de la Zona II.

Este programa, consolidado tras cinco décadas de trayectoria, se sustenta en la entrega y el entusiasmo de los miembros de la hermandad. Lejos de ser un espacio de mero esparcimiento, la comitiva estructuró un cronograma integral con seminarios y talleres de vital importancia para parejas, jóvenes y padres. Además, se ofrecieron cursos gratuitos de manualidades para niños y un taller de técnica vocal, dictado por Solineidy de Martínez, invitada especial residenciada en la Isla de Margarita, quien además estuvo a cargo de las alabanzas especiales durante el evento. Tampoco faltó el popular concurso «Master Chef», entre otras actividades que dinamizaron la jornada.

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​En el ámbito social y de integración, destacó un Rally de alta exigencia con estaciones de pruebas extremas y áreas de lodo, fomentando siempre un ambiente de sano compartir. La programación deportiva incluyó relevos 5×5, kikimbol, chapitas y la competencia «Súper Mamá». Aprovechando el caudal del río local, se realizaron las esperadas competencias de balsas y botes inflables, uno de los momentos más disfrutados por grandes y chicos.

​La última noche, siguiendo la tradición, se llevó a cabo el programa recreativo «Radio Reloj Perolito», un noticiero humorístico que repasa las anécdotas del campamento. El cierre simbólico estuvo a cargo de la fogata «Fuego Poderoso», una ceremonia que une los lazos de amistad y despide la experiencia con el compromiso de reencontrarse el próximo año.

​La organización otorgó premios a los ganadores de las diversas competencias y reconocimientos a los miembros más antiguos, cuya constancia ha sido pilar de este proyecto. Como fruto espiritual del encuentro, seis personas entregaron su vida a Dios a través del bautismo, dejando abierta la invitación para la edición número 52.

​El éxito de la actividad fue posible gracias a la dedicación de Benjamín García, Nolan García y su equipo de trabajo, junto al respaldo de los pastores de la Zona II adscritos a la Misión Venezolana Nororiental (MIVENOR).