Conocida en el medio artístico como “La muñeca que canta”, la intérprete padecía severas complicaciones renales y colon digestivo en Estados Unidos, según confirmó su familia a través de un comunicado
Con información de EE
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LA NUEVA ANTORCHA. — La música colombiana viste de luto tras confirmarse el sensible fallecimiento de la cantante Yolima Pérez a los 80 años de edad, en Estados Unidos, país donde residía desde hacía varias décadas. La noticia fue dada a conocer por su hijo, Michel Sasson, quien mediante un comunicado oficial informó que la recordada intérprete de «Encadenados» partió en paz y rodeada del afecto de sus dos hijos.
Nacida en Bogotá el 18 de febrero de 1946, la artista inició su andadura musical a los cinco años junto a su hermana Aída, formando el dúo «Las Hermanitas Pérez», proyecto con el cual cosechó sus primeros éxitos en la escena musical latinoamericana. Posteriormente, al emprender su trayectoria como solista a los 14 años, se proyectó como una de las primeras voces femeninas de Colombia en alcanzar proyección internacional, siendo bautizada por el público como “La muñeca que canta”.
Durante las décadas de 1970 y 1980, Pérez consolidó una prolífica carrera discográfica que le valió múltiples reconocimientos, incluidos discos de oro y platino en diversos países. Entre sus producciones más destacadas figuran los álbumes «Amanecer llanero», «Buscando un cariño» y «Mi sueño realizado», este último bajo la producción del reconocido compositor y productor Alejandro Jaén.
A lo largo de sus últimos años de vida en el estado de Florida, la intérprete enfrentó diversos momentos difíciles, entre ellos la pérdida de su archivo histórico personal, colección de discos y registros en video tras el paso de un huracán en el año 2006. A pesar de estos reveses, su legado permaneció vigente en la memoria de los melómanos y seguidores de la balada y la música romántica.
Respecto a las causas de su deceso, su hijo Michel precisó que el fallecimiento de la artista se produjo como consecuencia de complicaciones graves en los riñones y el colon, acompañadas de un severo cuadro inflamatorio. Con su partida, el panorama artístico latinoamericano despide a una figura pionera del canto popular colombiano.


