Jue. Jul 16th, 2026

​El Departamento de Estado norteamericano advierte que un pacto está en riesgo tras nuevos bombardeos en el golfo Pérsico, mientras Teherán condiciona el alto al fuego a la retirada total de Israel en el sur de Líbano

Redacción LNA

Internacionales

LA NUEVA ANTORCHA. — La volatilidad en el Medio Oriente ha alcanzado un nuevo punto crítico tras registrarse intercambios directos de fuego entre las fuerzas armadas de los Estados Unidos y el régimen de Irán en aguas del golfo Pérsico. El Comando Central estadounidense (Centcom) confirmó que unidades navales norteamericanas neutralizaron con misiles Hellfire al buque cisterna M/T Lexie, de bandera de Botsuana, bajo la acusación de violar el estricto bloqueo marítimo impuesto por Washington al intentar dirigirse hacia la isla iraní de Kharg, un punto estratégico para el flujo petrolero de Teherán.

​La acción estadounidense desencadenó una respuesta inmediata por parte del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que desplegó una oleada de drones de ataque contra embarcaciones civiles y objetivos militares en la región. Aunque las defensas de EE. UU. interceptaron la mayoría de los dispositivos en el estrecho de Ormuz, las milicias iraníes aseguraron haber impactado la sede de la Quinta Flota en Baréin mediante el uso de misiles antibuque, una afirmación que fue desmentida de manera categórica por los portavoces del Pentágono.

​Este recrudecimiento de las hostilidades se produce en un momento sumamente delicado, justo cuando las negociaciones bilaterales para un memorando de entendimiento y un alto al fuego se encuentran completamente suspendidas. Fuentes diplomáticas reportaron que la cúpula militar iraní, liderada por el ala dura de la Guardia Revolucionaria, decidió congelar los canales de comunicación tras rechazar las últimas enmiendas propuestas por el presidente estadounidense Donald Trump, las cuales exigían concesiones estrictas sobre el programa de uranio altamente enriquecido de Teherán.

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​Paralelamente, la diplomacia de Irán ha decidido modificar su estrategia de negociación, trasladando el foco de las discusiones hacia el conflicto en Líbano. El ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró de manera contundente a medios aliados que el cese de las hostilidades con Washington e Israel está supeditado a un acuerdo global en todos los frentes, enfatizando que los ataques no cesarán hasta que las fuerzas israelíes ejecuten una retirada completa del sur del territorio libanés y detengan sus operaciones contra Hezbolá.

​A pesar del evidente deterioro de la situación en el terreno y de los ataques de represalia perpetrados en la isla de Qeshm, el Secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, manifestó ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado que Washington mantendrá la presión económica y el bloqueo naval al considerar que Irán «está perdiendo una fortuna». Rubio insistió en que evitar que el régimen clerical acceda a un arma nuclear sigue siendo el núcleo de la política exterior estadounidense, restando validez a los intentos de Teherán de utilizar el control del estrecho de Ormuz como moneda de cambio geopolítica.