Afirmó que el mayor peligro de la crisis no es solo la oscuridad, sino que el venezolano se acostumbre a vivir a medias.
Por Alexander Compiani
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA. — El dirigente político Erick Sapienza alzó la voz este martes para denunciar la progresiva agudización de la crisis eléctrica que azota al territorio nacional, señalando de manera directa la «irresponsabilidad sistémica» del Estado como causa principal del colapso.
Durante su pronunciamiento, Sapienza advirtió sobre un fenómeno social que calificó de alarmante: la normalización del caos. Para el dirigente, los cortes de energía que se extienden por horas —y en varias regiones por días— no son producto de supuestos “ataques externos” o eventos climáticos fortuitos, sino el resultado de décadas de desinversión y una gestión técnica desplazada por la lealtad política.
“Lo que vivimos hoy es la factura de la desidia. El sistema eléctrico nacional no está en crisis por un rayo; está en el piso porque quienes administran el país decidieron que el mantenimiento de las turbinas y líneas de transmisión no era una prioridad frente a sus intereses particulares”, afirmó.
El peligro de la costumbre
El punto más crítico de su declaración se centró en el impacto psicológico que el racionamiento genera en la población. Sapienza expresó su preocupación ante la posibilidad de que la sociedad venezolana termine por aceptar la precariedad como una condición inevitable.
“Nuestro mayor temor es que la gente vea como ‘normal’ que se le queme la nevera, que el comercio se detenga o que un niño tenga que estudiar a la luz de una vela. La costumbre es el arma más peligrosa del poder para perpetuar el caos”, sentenció.
Finalmente, el político hizo un llamado a la ciudadanía a no silenciar la queja y mantener viva la exigencia de soluciones estructurales. Recalcó que, aunque la recuperación técnica y financiera del sistema es posible, requiere un cambio radical en la administración de los recursos del Estado.
“No podemos permitir que el silencio sea el sonido de nuestra oscuridad. Venezuela no se puede acostumbrar a vivir a medias”, concluyó.

