El dirigente Juan Velásquez califica de «traición a la patria» la intención de anexar a Venezuela como el estado 51 de EE. UU., defendiendo la soberanía nacional y el liderazgo de María Corina Machado.
Por Juan Velásquez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA. — Han transcurrido 37 años desde aquel golpe certero a la democracia y la vil traición a un líder que planteó el «Gran Viraje»: una transición económica enfocada en el desarrollo social de la nación con la mayor reserva de petróleo del mundo. En aquel entonces, los representantes del capital, agrupados en Fedecámaras, se opusieron para mantener el control de los bienes de producción.
Esa traición se gestó desde lo interno. Líderes del partido de gobierno (AD) formaron parte de ese movimiento por intereses subalternos que el país aún padece. Henry Ramos Allup integró el ala que solicitó la expulsión de Carlos Andrés Pérez y de otros líderes insignes como Héctor Alonso López, adalid del triunfo de 1988. La historia los juzgará; convirtieron al «partido del pueblo» en un instrumento funcional al sistema. Hoy, se asoma el compadre de Ramos Allup como candidato presidencial, un actor que siempre ha transitado por el lado oscuro de la historia.
Ni izquierda extrema ni derecha radical
La democracia no se creó para ser un instrumento al servicio de los poderosos de ningún extremo. La experiencia con la denominada «revolución» ha sido comparable con un genocidio; por lo tanto, no podemos permitir el paso a una extrema derecha. La premisa debe ser: tanto Estado como sea necesario y tanto mercado como sea posible.
La propuesta de convertir a Venezuela en el «Estado 51» tiene un propósito claro: el control de los recursos de los cuales depende geopolíticamente Estados Unidos, impidiendo así la independencia de cualquier potencial económico regional. Donald Trump busca los recursos de Venezuela y, bajo esta óptica, se percibe un uso estratégico de figuras del régimen para alcanzar dicho objetivo.
El liderazgo de MCM y la soberanía
Es evidente que a Trump no le conviene el liderazgo determinado de María Corina Machado (MCM). La conciencia que ha despertado nuestra líder supera lo humano; es percibida por muchos como la elegida para convertir a Venezuela en una auténtica «Tierra de Gracia», donde las riquezas bien administradas posicionen al país en la vanguardia mundial.
El pueblo la eligió sabiamente y no hay otro tema político ni partidista que discutir: ¡Elecciones Ya!
No queremos ser un estado más de otra potencia. Queremos ser libres; no seremos sometidos, subyugados ni tutelados por nadie. Nuestros próceres liberaron esta nación y no será un factor externo quien determine nuestro destino. Desde 1811 han transcurrido 215 años desde que el Padre de la Patria, Simón Bolívar, nos dio la independencia del yugo español.
Proponer la anexión es traición a la patria, tal como lo contempla la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Decimos no al «Estado 51»; la soberanía reside en el pueblo y no se negocia.
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