Mié. Jul 29th, 2026

Por Juan Velásquez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- Ha llegado el momento ineludible de un sereno y profundo análisis sobre las causas estructurales que han conducido a la nación a la actual y persistente situación de fracaso.

Rechazo a la invasión y vías de solución diplomática

Manifestamos nuestro total desacuerdo con cualquier intento de invasión al territorio patrio por parte de potencias extranjeras. Recurrir a la fuerza militar, aunque sea para dirimir diferencias con un estado que consideramos forajido y usurpador, constituye un acto criminal que debe ser evitado. Existen, y deben agotarse, todas las vías diplomáticas y de mediación internacional para la resolución de esta crisis.

Precedente Histórico: Es crucial recordar el bloqueo de las costas venezolanas en 1903 por las marinas de guerra de Inglaterra, Alemania e Italia, un conflicto en el que la mediación de los Estados Unidos jugó un papel determinante. Este episodio subraya la necesidad de soluciones multilaterales, pacíficas y apegadas al derecho internacional.

Crítica al «gatopardismo» político

​La supuesta negociación que se estaría gestando, que propone un mero cambio de figuras (Maduro, Diosdado, Delcy Rodríguez) para asegurar la permanencia de la estructura de poder actual—una aplicación del principio del «Gatopardo» de «cambiarlo todo para que nada cambie»—, es una idea desconectada de la realidad nacional y profundamente ofensiva para la voluntad popular.

La única hoja de ruta viable: Transición y reestructuración

​La solución imperativa y constitucional se fundamenta en los siguientes puntos:

  1. Renuncia inmediata de la totalidad del Gabinete Ejecutivo.
  2. Salida concertada de Nicolás Maduro del poder, con el destino que elija.
  3. ​Nombramiento de una Junta de Gobierno de transición para legitimar y gestionar el traspaso de poderes.
  4. Juramentación de Edmundo González como presidente, conforme al mandato democrático.
  5. ​Facultad del presidente González para nombrar su nuevo gabinete y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para una reforma estructural del Estado.
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​El Estado venezolano requiere de una reforma integral que restablezca plenamente las garantías constitucionales, la soberanía popular y la integridad institucional. La guerra que se gana es la que se evita.

Advertencia: El actual gobierno carece de la lealtad incondicional de la Fuerza Armada Nacional y no cuenta con la capacidad operativa ni logística necesaria para sostener un conflicto armado. Estamos a tiempo de evitar la catástrofe.

Conclusión

«Ningún extremo es bueno.» Reafirmamos nuestro compromiso con la vía cívica, la Constitución y la paz para lograr la libertad y la prosperidad.

¡Dios y Federación!