Jue. Sep 10th, 2026

El restablecimiento de la seguridad jurídica e institucional es el único camino viable para atraer el capital privado internacional necesario para reconstruir la industria de hidrocarburos.

Con información de Nota de Prensa

Nacionales

LA NUEVA ANTORCHA. — Venezuela alberga vastas reservas de petróleo y yacimientos de gas; sin embargo, existe un obstáculo estructural determinante: la ausencia de seguridad jurídica y de garantías para la inversión, consecuencia directa del deterioro democrático e institucional que atraviesa el país. La legitimidad política constituye el factor primordial para restablecer la confianza en el mercado.

​Bajo este diagnóstico, María Corina Machado presentó una hoja de ruta estratégica durante la Cumbre Mundial de Energía (CeraWeek) en Houston, proponiendo:

  • Apertura y desmonopolización: Transición hacia la participación del capital privado e instituciones sólidas.
  • Seguridad jurídica: Garantías de inversión e institucionalidad transparente.
  • Recuperación productiva y modernización: Aceleración de la capacidad operativa y transición energética.
  • Reforma fiscal: Sustitución de la discrecionalidad por un esquema competitivo y progresivo de regalías e impuestos ajustado a estándares internacionales.

​El colapso de Petróleos de Venezuela (PDVSA) no responde a las sanciones internacionales, sino a años de corrupción, mala gestión y desinversión. Este proceso derivó en expropiaciones, incumplimiento de contratos internacionales, paralización de refinerías y oleoductos, pérdida de capacidad instalada (falta de taladros, mejoradores y diluyentes) y el despido inconstitucional de más de 20.000 profesionales calificados. A esto se suma la opacidad en la transferencia de recursos energéticos hacia actores globales como Rusia, China e Irán, así como esquemas de suministro desfavorables para la nación.

​La reconstrucción de la infraestructura hidrocarburífera requerirá inversiones de gran escala. Estados Unidos se perfila como un socio estratégico natural debido a dos ventajas geopolíticas y comerciales clave:

  1. Eficiencia logística: El transporte marítimo desde Venezuela hacia la costa estadounidense toma un promedio de 4 días, frente a los más de 30 días que requiere el crudo procedente del Medio Oriente.
  2. Compatibilidad técnica: El perfil del crudo pesado y extrapesado venezolano se adapta de manera óptima al diseño operacional de los complejos de refinación en el Golfo de México.
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​Para concretar esta alianza estratégica y garantizar un marco de inversión sostenible en el tiempo, resulta imprescindible consolidar un entorno democrático mediante procesos electorales libres y transparentes que restituyan el Estado de derecho.