El restablecimiento de la seguridad jurídica e institucional es el único camino viable para atraer el capital privado internacional necesario para reconstruir la industria de hidrocarburos.
Con información de Nota de Prensa
Nacionales
LA NUEVA ANTORCHA. — Venezuela alberga vastas reservas de petróleo y yacimientos de gas; sin embargo, existe un obstáculo estructural determinante: la ausencia de seguridad jurídica y de garantías para la inversión, consecuencia directa del deterioro democrático e institucional que atraviesa el país. La legitimidad política constituye el factor primordial para restablecer la confianza en el mercado.
Bajo este diagnóstico, María Corina Machado presentó una hoja de ruta estratégica durante la Cumbre Mundial de Energía (CeraWeek) en Houston, proponiendo:
- Apertura y desmonopolización: Transición hacia la participación del capital privado e instituciones sólidas.
- Seguridad jurídica: Garantías de inversión e institucionalidad transparente.
- Recuperación productiva y modernización: Aceleración de la capacidad operativa y transición energética.
- Reforma fiscal: Sustitución de la discrecionalidad por un esquema competitivo y progresivo de regalías e impuestos ajustado a estándares internacionales.
El colapso de Petróleos de Venezuela (PDVSA) no responde a las sanciones internacionales, sino a años de corrupción, mala gestión y desinversión. Este proceso derivó en expropiaciones, incumplimiento de contratos internacionales, paralización de refinerías y oleoductos, pérdida de capacidad instalada (falta de taladros, mejoradores y diluyentes) y el despido inconstitucional de más de 20.000 profesionales calificados. A esto se suma la opacidad en la transferencia de recursos energéticos hacia actores globales como Rusia, China e Irán, así como esquemas de suministro desfavorables para la nación.
La reconstrucción de la infraestructura hidrocarburífera requerirá inversiones de gran escala. Estados Unidos se perfila como un socio estratégico natural debido a dos ventajas geopolíticas y comerciales clave:
- Eficiencia logística: El transporte marítimo desde Venezuela hacia la costa estadounidense toma un promedio de 4 días, frente a los más de 30 días que requiere el crudo procedente del Medio Oriente.
- Compatibilidad técnica: El perfil del crudo pesado y extrapesado venezolano se adapta de manera óptima al diseño operacional de los complejos de refinación en el Golfo de México.
Para concretar esta alianza estratégica y garantizar un marco de inversión sostenible en el tiempo, resulta imprescindible consolidar un entorno democrático mediante procesos electorales libres y transparentes que restituyan el Estado de derecho.


