Dom. Ago 2nd, 2026

En lugar de reunirse, como se esperaba, el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez, y la dirigente opositora Dinorah Figuera solo hablaron por teléfono y acordaron encontrarse la próxima semana

Con información de ABC

Nacionales

LA NUEVA ANTORCHA. — El primero de agosto llegó y se fue sin encuentros cara a cara. A las diez y media de la noche (cuatro y media de la madrugada en la España peninsular), Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional de 2015, publicó un comunicado informando que ella y Jorge Rodríguez mantuvieron una conversación telefónica. Ni una reunión presencial, ni una mesa formal: solo una llamada.

​Según el documento, acordaron tres puntos de agenda:

  • ​Atención al doble terremoto.
  • ​Fortalecimiento de la democracia.
  • ​Derechos y garantías políticas.

​Asimismo, fijaron que la primera ronda presencial se realizará la próxima semana en Caracas. Figuera presentó a los integrantes de su delegación —seis miembros en la comisión técnica política encabezada por ella, y cuatro en una comisión de apoyo—, mientras que del lado de Rodríguez no se precisaron nombres ni cifras.

​El texto cierra con un agradecimiento a Estados Unidos y a su secretario de Estado, Marco Rubio, «por el acompañamiento a la transición en Venezuela». Esa línea resume la dinámica: el proceso no surge por la voluntad de los actores locales, sino por una presión externa sobre la cual ninguna de las partes aporta mayores detalles.

​Reacción de la opinión pública y omisiones clave

​Aunque Figuera presentó la llamada como un logro, las redes sociales reaccionaron con escepticismo. En menos de una hora, la publicación superó los 1.300 comentarios, la mayoría críticos. «Con todo respeto, esto es una burla», escribió un usuario. «Eso no es iniciar nada, son coordinaciones previas». Otro cuestionó el alcance del «fortalecimiento de la democracia»: «Lo que queremos es un nuevo CNE, un nuevo TSJ y que los chavistas se larguen del poder».

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​Para millones de venezolanos, dentro y fuera del país, una llamada telefónica entre Figuera y Rodríguez no representa el inicio de una transición, sino apenas el preámbulo de las negociaciones; un gesto protocolario que no libera detenidos, no abre registros electorales ni resuelve el exilio.

​Por otra parte, destacan dos grandes ausencias en el comunicado:

  1. María Corina Machado: Su nombre y su rol no aparecen en el texto. La omisión alimenta la desconfianza de quienes exigen que la líder opositora encabece cualquier mesa de negociación.
  2. Presos políticos: Los 379 detenidos contabilizados por la ONG Foro Penal tampoco figuran como un punto independiente en la agenda acordada.

​Lo que ha comenzado no es aún un diálogo formal, sino la narrativa de uno: una llamada telefónica, un comunicado con membrete, una agenda genérica y una fecha tentativa para la próxima semana. Mientras tanto, los presos continúan en prisión, no hay datos oficiales actualizados sobre las víctimas del terremoto y la diáspora observa con prudencia si esta vez la historia tomará un rumbo distinto.