Desde el exilio, el exconcejal Luis Fonten advierte que la comunidad internacional no puede «premiar» a Tarek William Saab, a quien señala como el arquitecto jurídico de la represión en Venezuela. Fonten acusa al fiscal del régimen de justificar torturas, detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales ejecutadas por cuerpos como el DGCIM y el SEBIN para sostener un «Narco-Estado»
Con información de Nota de Prensa
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA.— En declaraciones que han sacudido el panorama político internacional, el abogado y exconcejal en el exilio, el abogado y político Luis Fonten, lanzó una contundente advertencia sobre la figura de Tarek William Saab. Para Fonten, Saab no ha actuado como un fiscal, sino como el «brazo ejecutor» encargado de otorgar una fachada de legalidad a la persecución política y a la criminalización sistemática de la disidencia venezolana y para el colmo ahora es nombrado como Defensor del Pueblo.
«No se puede premiar a quien fue la pieza clave para ordenar y justificar las persecuciones políticas. Saab es el defensor de quienes encarcelaron y ajusticiaron a los venezolanos que se atrevieron a alzar su voz», sentenció Fonten.
La ingeniería de la impunidad
La denuncia de Fonten destaca que el Ministerio Público, bajo la gestión de Saab, se convirtió en el escudo de los organismos represores del Estado. Entre los ejemplos más atroces de esta «maquinaria de terror» que Saab habría avalado o encubierto, se mencionan:
- El caso de Fernando Albán: Presentado inicialmente por la fiscalía como un «suicidio» tras caer del décimo piso del SEBIN, en un hecho que la comunidad internacional calificó como un asesinato bajo custodia.
- El asesinato del Capitán Acosta Arévalo: Quien llegó a los tribunales con signos evidentes de tortura extrema frente a los ojos de los funcionarios del sistema de justicia, falleciendo poco después bajo custodia del DGCIM.
- Operaciones de la GNB y PNB: El uso de armas de fuego y tratos crueles contra manifestantes desarmados, cuyas muertes fueron sistemáticamente ignoradas o justificadas bajo expedientes de «resistencia a la autoridad».
Asimismo, Fonten advirtió que durante su gobierno como gobernador del estado Anzoátegui, Tarek William Saab, lo acusó, sin pruebas y siendo totalmente falso, de haberse apropiado de 250 mil millones de dólares de Puertos de Anzoátegui.
«Eso fue en año 2004 cuando Tarek William Saab fue electo gobernador, me denunció desde la Vicepresidencia de la República alegando, falsamente, que yo había cometido hechos de corrupción robándome más de 250 mil millones de dólares», añadió.
A partir de allí, comenzó una persecución feroz en mi contra y en perjuicio de otros dirigentes políticos, me encarcelaron y amenazaron hasta el día de hoy que vivo en el exilio para resguardar mi vida y la de mi familia, dijo.
Hoy, muchos de los dirigentes que se encuentran en el exilio hemos sido víctimas del Exfiscal General Tarek William Saab, ahora él será nuestro Defensor, es decir, nos parte las piernas y luego nos va a dar las muletas es por eso que ese Régimen no cambia ni cambiará es necesario sacarlo de raíz, alegó.
Institucionalización del miedo
Según el abogado y político Fonten, organismos como el DGCIM, PNB, GNB y SEBIN no actuaron de forma aislada, sino bajo un esquema de protección judicial diseñado por Saab para intimidar y sembrar el terror. Esta estructura, afirma el jurista, es la que mantiene en pie al «régimen madurista» y al entramado del Narco-Estado que hoy impera en Venezuela.
La denuncia de Fonten surge en un momento crítico, donde la justicia internacional mantiene el foco sobre la cadena de mando en Venezuela por presuntos crímenes de lesa humanidad, colocando a la fiscalía de Saab en el epicentro de la controversia por la denegación sistemática de justicia para las víctimas.

