El Departamento de Estado aboga por un equilibrio cronológico que garantice la depuración del Registro Electoral, la renovación del CNE y el retorno de la diáspora antes de acudir a las urnas
Redacción LNA
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA. — El gobierno de los Estados Unidos confirmó que el próximo 1 de agosto iniciarán formalmente los trabajos para estructurar las condiciones institucionales y técnicas necesarias de cara a un eventual proceso electoral en Venezuela. La discusión estará a cargo de la comisión parlamentaria conjunta, integrada por representantes de la Asamblea Nacional de 2015 y el Parlamento electo en 2026.
Así lo informó el subsecretario de Estado, Michael Kozak, durante una comparecencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado. Ante la reactivación del mecanismo, el senador Rick Scott trasladó la preocupación de la comunidad venezolana en Florida, advirtiendo sobre el riesgo de que el régimen de Nicolás Maduro intente dilatar el proceso estratégicamente para agotar el mandato de la administración Trump sin ofrecer concesiones reales.
Al respecto, Kozak enfatizó la necesidad de evitar escenarios de parálisis política, aunque matizó la urgencia cronológica con la estabilidad del proceso:
«No queremos que esto se prolongue indefinidamente más allá de la administración. Pero tampoco queremos hacerlo en medio de un terremoto».
Los tres desafíos técnicos del sistema electoral
El alto funcionario del Departamento de Estado desglosó las tareas críticas que deben resolverse de manera prioritaria antes de convocar a la ciudadanía a las urnas:
- Actualización del padrón electoral: Se estima que aproximadamente el 40% de los venezolanos en edad de votar no están inscritos en el Registro Electoral, lo que exige una depuración y apertura masiva del sistema.
- Reestructuración institucional: Es indispensable la renovación integral del Consejo Nacional Electoral (CNE) para garantizar su imparcialidad.
- Garantías para el voto en el exterior: Se deben establecer mecanismos seguros y libres para que la diáspora venezolana pueda ejercer su derecho al sufragio y retornar al país sin represalias.
En busca del «punto medio»
Kozak defendió la estrategia de la diplomacia estadounidense de balancear la velocidad con la rigurosidad institucional. «No queremos elecciones demasiado pronto, cuando aún no tienen la infraestructura necesaria», puntualizó, advirtiendo al mismo tiempo que los retrasos prolongados frenan la llegada de inversiones extranjeras, clave para la reconstrucción del país.
Finalmente, la administración estadounidense ratificó su respaldo a la legitimidad del bloque conformado por la Asamblea Nacional de 2015 y las autoridades interinas, calificándolo como el «mecanismo idóneo» para conducir la transición democrática en el plano electoral.

