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«La memoria no es lo que recordamos, sino lo que nos recuerda. La memoria es un presente que nunca acaba de pasar». Octavio Paz (1914 – 1998), poeta, ensayista y diplomático mexicano.

Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.– El pollo a la canasta es una receta de pollo frito pero con toque especial. Las piezas con rebosadas lo que le dan un sabor intenso y exquisito. Es lo que ahora se conoce como pollo a la broaster. En la ciudad llegó de la mano del húngaro Imbre Bodo, quien junto a su distinguida esposa Ana pastora Salazar Tablero, con la cual había contraído matrimonio en el año 1954.

Ellos fundaron el restaurante «Pollo a la Canasta El Faisán» en la avenida Winston Churchill, diagonal al Hospital General «Luis Felipe Guevara Rojas». Un restaurante novedoso que se convirtió en un sitio de encuentro por excelencia y muy popular, porque además le anexaron una pista de carritos para niños «BabyCar» única en su tipo y un auto lavado de vehículos. Todos una novedad en las décadas de los 60 y 70 en la ciudad. Fueron pioneros en esas ramas comerciales. Los cambios avanzaban imperceptiblemente.

El inmigrante húngaro Imbre Bodo quien venía huyendo de la espantosa segunda guerra mundial, llegó a la zona sur del estado Anzoátegui a finales de la década de 1940, a un fundo agropecuario ubicado en La Leona, dónde se incorporó a las labores del campo durante un tiempo y luego inicio su independencia económica trabajando con las desaparecidas, pero muy populares en su momento, maquinitas Flipper, las cuales instalaba en alianza con los propietarios en clubes, cantinas, restaurantes de carretera, etcétera. En el Bar, Restaurante «Las Palmas» del portugués Joaquín Dos Reis, colocó una y la señora Ana trabajaba en el sitio dónde la conoció. Era madre soltera, tenía una hija de su primer parejo Virgilio Robles, lo que no fue óbice para que formalizaran una relación que integró una bella familia, de la cual nacieron, Ana Beatriz, Odontólogo, Gisela y Juliana, ambas al igual que su hijastra Elida Magdalena, alcanzaron sus títulos de Lcdas. En Administración de Empresas en la Universidad de Carabobo y el bordon,
Imbre Bodo Salazar, quien siguió los pasos de su padre, es un próspero empresario y, luego que este murió está junto a sus hermanas al frente de la empresa «BodoPlas» en Valencia, industria que fabrica bolsas plásticas para toda Venezuela. Un largo camino que se inició con un primer paso.

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El restaurante «Pollo a la Canasta El Faisán» lo arrendó por un tiempo el húngaro Imbre Bodo a un paisano de nombre Luiggi quien junto a su esposa de descendencia árabe, Elizabeth
Fuad, tuvieron un tiempo al frente del negocio, hasta que lo vendió al reconocido y destacado empresario don Victor Yelamo, quien puso al frente del popular restaurante en calidad de arrendatario, al señor José Ochoa quien era su consejero esoterico, práctica que los unía y hermanaba. Las creencias, también, unen.

Muchos años estuvo al frente del restaurante «Pollo a la Canasta El Faisán» el señor José Ochoa, una gran persona, buen amigo y hombre servicial, lo cual, con la excelente atención que prestaba a su numerosa clientela, lo convirtió en un gran personaje de grata recordación en la ciudad. Empero, la vida le jugó una mala jugada porque una vez que falleció el empresario Victor Yelamo, los herederos, dispusieron cerrar el popular negocio, cuestión que no soporto el señor José Ochoa, que tenía un altísimo sentido de pertenecía por el restaurante, sus trabajadores y clientela, que le sobrevino un infarto fulminante causándole una muerte instantánea. Las ingratitudes son fatales.

El restaurante Pollo a la Canasta El Faisán, que fue repito, un sitio de encuentro por excelencia, tuvo clientes consuetudinarios y fue escenario de muchas anécdotas protagonizadas por personajes de la ciudad, a los cuales no nombró en esta crónica, porque puedo cometer la injusticia de olvidar a algunos, sin embargo, el poeta, artista plástico y radiólogo Isrrael «Pecos» Aguilera, me prometió concertar una reunión con el hijo del señor José Ochoa quien trabajo muchos años con su padre al extremo que le correspondió quedarse al frente del negocio hasta que lo entregó y cerraron llevándose una parte de la historia de la ciudad. Nada es eterno en el mundo.

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La edificación dónde funcionó el popular restaurante Pollo a la Canasta El Faisán, el cual siempre estará presente en nuestros recuerdos, fue demolido, sólo quedan en pie unas paredes, ya que el terreno, tengo entendido, lo adquirió el próspero empresario del ramo inmobiliario Mario Orsini, el popular «Popeye» y está construyendo un moderno centro comercial que pronto estará al servicio de la comunidad de El Tigre. Eso desde luego no debe impedir a nuestros eximios cronistas historiadores e investigadores del pasado histórico de la ciudad, para que incluyan en el disco duro de la memoria histórica de la ciudad al restaurante Pollo a la Canasta El Faisán y los personajes que lo hicieron posible y estabilizaron por muchos años ¡Vale la pena!

sjose307@gmail.com …0414 3838097 …El Tigre, noviembre de 2024