Mié. Jul 29th, 2026

«Se torea como se es. Por eso el toro delata a los malos toreros y a los impostores».
Antonio «Antoñete» Chenel (1932 – 20111)
Matador de toros español

Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.— En la década del 60, llegó un coso taurino temporal, plazoleta móvil o plaza portátil, la cual instalaron al final de la avenida Apure colindante con la avenida España, fue un terreno desocupado y, que ahora forma parte de la urbanización Pueblo Nuevo Norte. Un tipo de circo ambulante de los que tanto han visitado, visitan y seguramente, de no perder su encanto y atracción, visitarán la ciudad. Eso forma parte de la cultura popular de los países latinoamericanos. Nada extraordinario. Es cotidiano.

En esa plaza portátil que instalaron en el, para entonces incipiente pueblo de El Tigre, no tuvo mayor atracción en cuanto a las corridas de toros de lidia. El espectáculo lo montaron con toros bravos de las fincas circundantes al área urbana y como no eran de casta, aunque los toreros, tampoco eran de renombre y calidad, las faenas deslucían. Eran remedos de verdaderas y auténticas corridas de toro. No torearon como es. Empero, fueron momentos de diversión que disfrutó una generación de tígrenses. Los tiempos bucólicos del pueblo.

Los empresarios que instalaron ese coso taurino temporal, conscientes de las falencias del espectáculo de las corridas de toros, como compensación al público para cerrar, incorporaron en la programación una actividad la cual consistía en lanzar desde una avioneta a un paracaidista que con pericia y maestría en el trayecto para hacer contacto en tierra firme, maniobraba en el viento y aterrizaba en el centro del coso taurino. Un malabarista de clase. Los aplausos eran largos y tendidos. El público salía satisfecho.

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Esa plaza de toros portátil, como todos los circos itinerantes, permaneció en el pueblo unos 4 domingos. El mercado no daba para más. Los empresarios desintalaron las piezas del coso, recogieron sus macundales, se despidieron y hasta el sol de hoy, no han regresado ¿Quebraron? ¿Cambiaron de ramo? ¿Se fueron del país? Preguntas sin respuestas, en todo caso, queda claro de que, El Tigre no ha tenido plaza de toros, hubo un coso taurino temporal, el cual por cierto, dejó una huella imborrable en la memoria colectiva del pueblo, sobre todo, en los amantes a las corridas de toros, por lo que, sería interesante de que, cuando nuestros eximios investigadores, historiadores y cronista de esta pequeña urbe que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, decidan escribir su verdadera y auténtica historia, este hecho inédito y curioso, lo puedan incluir en el disco duro de su memoria histórica. ¡Vale la pena!
sjose307@gmail.com …0414 3838097 …El Tigre, noviembre de 2025.