Vie. Jul 31st, 2026

“La conquista propia es la más grande
de las victorias”
Platón

Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.— El lamentablemente fallecido Gonzalo López, el cual cariñosamente fue conocido como el “Negro Dulcero”, no hay un ápice de dudas, durante su paso terrenal, se convirtió en un personaje polifacético de nuestra ciudad. En la época de oro de los cines vendía un dulce a locha que fabricaba en casa su querida madre. Era la famosa “Cagalera” que metía en una caja de cartón y protegía con un trapo para evitar las moscas. «El Negro» siempre con su congénita vivacidad, llegaba temprano a las funciones de la tarde, que se conocían como “Los Matinée” dónde teníamos que hacer largas colas para comprar una entrada que para el momento costaba Bs. 0,50 por lo que era indispensable llegar con suficiente antelación a la apertura de la venta de los boletos. Eso hacía que la aglomeración de la chiquillería frente al cine fuese bien nutrida y mientras abrían la taquilla, el espacio frente al teatro se convertía en un pequeño mercado cautivo, dónde abundaba la venta e intercambio de cuentos (Historietas), refrescos, chicles, caramelos y, por supuesto, la todo tipo de dulces. En ese tipo de ventas ambulantes, Gonzalo López, fue un pionero. El inicio de su conquista del mundo.

El “Negro Dulcero”, como los toreros tenía buenas y malas tarde. Cuando le iba bien ni se sentía ¡Pero, ay vaina! Cuando se varaba y la mercancía se le quedaba fría. Era una tragedia y como tal la asumía. En medio de la situación buscaba resolver y para ello tenía su método. En medio del desorden que se formaba a la hora de comprar los boletos de entrada, provocaba un tropezón o colisionaba con alguien o sencillamente decía que lo habían empujado, y ¡Zas! La caja iba al suelo y los dulces rodaban en la acera. El acusado siempre era alguien que por su vestimenta y presencia era fácil identificar como gente pudiente que pudiese cubrir el daño inflingido. El negro soltaba el llanto y convertía la escena en un mar de lágrimas para buscar que el señalado le pagara y de no lograrlo buscaba la solidaridad de los que tenían un poco más de recursos y le solventarán haciendo una colecta y le evitaran el tremendo lío en que se metería de llegar a la casa, sin venta y con la mercancía dañada. Logrado su objetivo recogía sus “Cagaleras” las limpiaba y se marchaba a otro cine dónde repetía o vendía sin problemas y salía buchúo. El que busca encuentra ¿O no? Ojos que no veían se comían las cagaleras sin ningún reproche.

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El negro con el tiempo evolucionó hacia la actividad deportiva, donde fue jugador en el béisbol AA, luego se quedo como asistente del manager y llegó a ocupar ese cargo de dirección con los Criollos de El Tigre posición que le permitió hacer una gran amistad con todos los peloteros de la divisa y una conexión de simpatía con los fanáticos, además de poseer una gran agilidad mental para responder a cualquier situación con salidas ingeniosas. Una anécdota: en una oportunidad salía el popular Negro del auto mercado Pueblo Nuevo (desaparecido) con un huevo en la mano y se encuentra con el Prof. Edgar Brito, a la sazón jugador regular del equipo y este sorprendido le pregunta ¿Negro y ese huevo es para remedio? y el negro contesta: No chico para hacer perico. Estupefacto Edgar le repregunta ¿Con un Huevo negro? Y este muy orondo le replica: Bueno ¿Y quien te dijo que yo tengo restaurante en mi casa? Para la época, El Negro, vivía sólo y le asistía toda la razón. Otra anécdota:
En una oportunidad, Gonzalo “El Negro Dulcero” López, le sacó fiada una olla mondonguera a un vendedor ambulante. El hombre pasaba religiosamente los viernes en la mañana cobrando la pequeña cuota correspondiente y nunca ¿coincidía? con Gonzalo. Los chismosos le dijeron que este se le escondía. El buen hombre, no lo creyó de entrada – hay que presumir la buena fe, la mala hay que probarla – pasaron varias semanas y nada que daba con el escurridizo cliente. Un sábado, cuenta Amado “Manota” Maestre, el “Negro Dulcero” lo invitó a una mondongada y mientras prendían el fogón, él fue a comprar unas gélidas. En el camino, se encontró al vendedor que venía enfurecido con un filoso cuchillo en la mano y le dijo “Mire amigo, usted acaba de salir de la casa de ese negro tramposo y no me diga que no está porque yo sé que está allí. Hoy es el día que me paga o lo acuchillo” “Manota” no podía avisarle, guardo silencio y siguió, compró las frías y regresó sigilosamente pensando que encontraría una tragedia ¡Sorpresa! El vendedor conversaba animadamente con “El Negro Dulcero” que pelaba la verdura con el cuchillo de este y cuando vio a “Manota” le dijo. “Te presento al amigo que le debo la olla y me acaba de salvar, me fío este cuchillo que me hacía bastante falta y no encontraba como pelar la verdura y picar el mondongo” ¿Qué tal? “Manota” se quedó maravillado y dijo para sus adentros “ y después dicen que el único avispado soy yo”. En el diálogo siempre hay solución.

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Gonzalo López, el popular “Negro Dulcero” formó parte del personal técnico en el área deportiva del IUTJAA como facilitador de los bachilleres en las disciplinas de su competencia de dónde terminó jubilado. Dios y la patria premian la constancia y el Negro paso de vendedor de dulces, deportista, técnico, jugador, dirigente a entrenador en el cuerpo docente del IUTJAA. Agarren ese trompo en la uña. Indiscutiblemente que conquistó el mundo en solitario.

El currículum deportivo de Gonzalo López fue (es) muy sustancioso. Fundó la primera escuela de béisbol menor, la cual llevó su nombre, fue jugador de todas las categorías amateurs y coronó su larga travesía por el deporte de la 4 esquinas cuando dirigió magistralmente el glorioso equipo Criollos de El Tigre BBC y obtuvo el título de campeón del estado Anzoátegui y luego el campeonato nacional. El deporte con su prematura desaparición física, perdió una de sus fichas más valiosas, sin embargo, es digno reconocer que dejó una huella indeleble en la historia deportiva de la ciudad, por lo que consideramos importante de que, cuando nuestros eximios investigadores, historiadores y cronista de esta pequeña urbe que nació al calor de la industria petrolera, decidan escribir su verdadera y auténtica historia, lo incluyan en el disco duro de su memoria histórica. ¡Vale la pena!
sjose307@gmail.com… 0414 3838097…El Tigre, diciembre de 2025