«Caminante son tus huellas, el camino y nada más. Caminante, no hay camino, se hace camino al andar»
Antonio Machado (1875 – 1939)
Poeta español
Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.– El señor Elam Bravo Guerra en su vida pública en la ciudad, dejó una huella imborrable. Un autodidacta que hizo de la comunicación social una pasión y la política una vía para servir. La calle, el diario Antorcha y su partido Comité de Organización Político Electoral Independiente, representante de la doctrina sociacristiana en Venezuela y archi conocido por sus siglas COPEI, fueron sus trincheras de luchas. Elam Bravo Guerra siempre se identificó internamente con la corriente ortodoxa liderada por el líder y fundador el Dr. Rafael Caldera Rodríguez. Un socialcristiano desde el punto de vista filosófico, ideológico y doctrinario sin desviaciones. Un copeyano a carta cabal.
En su larga trayectoria como hombre público, Elam Bravo Guerra, utilizó la comunicación social para expandir su pensamiento político, su poesía y como un medio necesario en la búsqueda de la solución de los problemas de la comunidad. Un buen político debe y tiene que ser un buen comunicador y poseer una gran vocación de servicio. En Elam Bravo Guerra, se resumían esas virtudes ciudadanas. Fue un gran luchador social.
El Presidente Rafael Caldera Rodríguez en su primer gobierno designó gobernador del estado Anzoátegui al Lcdo. Guillermo Álvarez Bajares, periodista de dilatada trayectoria política y quien se desempeñaba como secretario privado del primer presidente socialcristiano. Este a su vez, conocedor de la empatía, facilidad para relacionarse y excelente capacidad en la comunicación social, nombró a Elam Bravo Guerra como jefe de Relaciones Públicas del ejecutivo regional. Allí se desempeñó como pez en el agua, hasta que COPEI salió del poder y por supuesto él del cargo dejando una brillante gestión, dónde obtuvo una gran legión de amigos y relacionados. La cordialidad adornaban su personalidad.
Elam Bravo Guerra, una vez que entregó el cargo, regresó a El Tigre a sus actividades como activista político, integrante de la Dirección Municipal de COPEI bajo el liderazgo de Manuel Alfonzo y comunicador social. En este último rol, para mantener comunicación directa con el pueblo llano, conocer su angustías, anhelos y necesidades, mantuvo una columna, de denuncias y sobre todo para visibilizar y trasmitir ante las autoridades competentes la problemática de los sectores populares la cual llevó el acertado nombre de «Mirilla Comunal». Fue de lectura obligada para los luchadores sociales y la élite ilustrada porque también publicaba en ese espacio sus poesías. Es obvio que sus denuncias incomodaban a algunos funcionarios intolerantes que existieron en el período democrático, situación que nunca lo detuvo. El que se picaba era porque el ají era picante.
Creo interesante recordar con aprecio, respeto, cariño y reconocimiento al señor Elam Bravo Guerra, quien hizo camino al andar. Un ser humano con defectos y virtudes, pero auténtico, excelente persona y buen amigo el cual indiscutiblemente dejó una huella imborrable en el mundo político, la comunicación social, cultura y vida familiar. Eso lo hace merecedor, a mi humilde entender, de que cuando nuestros eximios investigadores, historiadores y cronista de esta pequeña urbe que nació al calor de la industria petrolera, el 23 de febrero de 1933, lo incluyan en el disco duro de su memoria histórica. ¡Vale la pena!
sjose307@gmail.com 0414 3838097 El Tigre, octubre de 2025

