»La vida es como montar en bicicleta: para mantener el equilibrio, debes seguir moviéndote».
— Albert Einstein (1879 – 1955), físico alemán de origen judío.
José «Cheo» Salazar / X: @Cheotigre
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA. — En la histórica calle Bolívar —originalmente calle Cantaura— existió una venta de bicicletas que llevó por nombre comercial «Bicicletería La Popular», cuyo propietario fue, hasta el último día de su vida, el señor Angelo Zumpano. Sus descendientes continuaron el negocio e, incluso, incorporaron el ramo de las motocicletas; una historia que, lamentablemente, concluyó con la muerte de su hijo Roberto Zumpano, quien había mudado la sede a una esquina contigua a la plaza José Martí. Hoy, ambos siguen vivos en la memoria de los citadinos.
En ese local de venta, reparación y repuestos se podía conseguir todo lo relativo a ese útil medio de transporte, ecológico y excelente para la salud. En aquel tiempo había más bicicletas que vehículos automotores: una época bucólica para nuestro pueblo.
Es importante destacar que don Angelo Zumpano fue un empresario de trato afable, amable y cordial con la clientela. Incluso otorgaba créditos para que los interesados pudieran cancelar en cómodas cuotas; el hombre buscaba soluciones y no dejaba a sus clientes a pie. Un auténtico todo terreno.
Zumpano vendía en esa época las famosas bicicletas Phillips, Raleigh, Hércules y otras prestigiosas marcas hoy desaparecidas. Fueron clientes fijos afamados pedalistas como el popular Antonio «El Perro» Moya, Matías Marín, «Carachana» Gil, Víctor Bermúdez, «El Parrillero» y mi paisano de Pueblo Ajuro, Marcos Meza, entre otros, quienes brillaron en las competencias locales, regionales y nacionales de ciclismo. Todos ellos, estrellas del deporte sobre dos ruedas.
La foto de don Angelo Zumpano me la hizo llegar mi amigo Odelín Hidalgo, a quien agradezco su preocupación por la preservación de la memoria histórica de la ciudad. Odelín es asiduo lector de estos destellos y lo puedo considerar un gran colaborador. La memoria histórica hay que consolidarla entre todos; esa es la misión.
A los eximios cronistas, investigadores e historiadores del pasado de nuestra querida ciudad les recomendamos que, cuando decidan escribir la verdadera y auténtica historia de nuestra pequeña urbe —la cual nació al calor de la industria petrolera—, incluyan a este personaje en el disco duro de su memoria. La historia tuvo y tiene muchos movimientos y protagonistas; para que sea lo más veraz posible, hay que escribirla y contarla como quien anda en bicicleta: con mucho equilibrio. ¡Vale la pena!
sjose307@gmail.com | 0414-3838097 | El Tigre, julio de 2026.

