«A falta de pan, buenas son tortas»
Sabiduría popular.
Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- Mis acuciosos lectores, me escriben y recuerdan que, si bien es cierto que, el edificio dónde hoy funciona la Librería Txiki, es histórico, también es verdad que, los primeros vendedores de perros calientes que se instalaron en esa esquina, fueron pioneros en la oferta de balas frías a los transeúntes y trabajadores del sector comercial por excelencia como lo es la calle Bolívar y sus adyacencias. La verdad sea dicha. Ellos forman parte de la historia de la ciudad. Es gastronomía tradicional.
Los populares perros calientes fueron introducidos en Venezuela por el inmigrante italiano Filippo Saglimbeni a mediados de la década de 1950. Es un «resuelve» rápido con sabor único y precio accesible. Esa popular «bala fría, asquerosito, perro caliente o hot dog, ahora, se puede conseguir en toda la ciudad. Las ferias gastronómicas, centros comerciales y hasta cadenas de comida rápida, sin embargo, en la ciudad, los mejores, nutritivos, apetitosos y exquisitos son los que ofrecen los «perrocalenteros» de la esquina de la librería Txiki. El que pasa cerca, el olor lo invita a abandonar por un momento, el sifrinismo, la dieta y olvidar las malas consejas de que, «uy, no comas eso en la calle que te puedes enfermar». No se le puede hacer caso a los profetas del mal. Hay que probar esas exquisiteces. Una bala fría no mata a nadie.

Los hot dog son la comida preferida de niños, adolescentes, estudiantes, trabajadores de bajos ingresos que resuelven un «golpe» del día con un perro caliente y un vaso de refrescos. En el caso de los que tienen mayores posibilidades económicas, los consumen «para matar antojos». En todo caso, su sabor es inigualable, el precio es relativamente bajo, un «resuelve» rapidito y, además el estómago es ciego. Barriga llena, corazón contento. Es un tratamiento estomacal.
Ciertamente los perrocalenteros de la esquina de la librería Txiki (calle Bolívar con Miranda) fueron los pioneros de la venta de «balas frías» en la ciudad y como lo bueno perdura en el tiempo, pues, se mantienen con la sofisticación de los avances adicionando los nuevos ingredientes y cumpliendo las normas sanitarias, pero sin perder su esencia original. El o los que quieran degustar el mejor perro caliente de la ciudad, no tiene pérdida. Vayan derechito a la calle Bolivar y cuando avancen por la primera cuadra, sin afinar mucho el olfato, los ubicará. El olor o aroma es inconfundible, lo percibirán de lejos y, la atracción es instantánea. A matar el antojo antes que el antojo te mate. Hay que darle gusto al gusto.
El que anda corto en el bolsillo, tiene que pasar el día en la calle, no le dieron la vianda o va rápido al trabajo, escuela y liceo allí tiene la solución. Un exquisito y nutritivo perro caliente y fuera cacho. A falta de una buena papa, muy buenos son los perros calientes. Una bala fría a tiempo salva la situación ¿O no?
sjose307@gmail.com …0414 3838097 …El Tigre, diciembre de 2024

