“La historia es la ciencia de lo que nunca sucede dos veces”
Paul Valéry (1871-1945)
Escritor francés
Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- La actual ciudad de El Tigre, no tuvo fundación formal, pero su punto de inicio, se remonta a la fecha que los norteamericanos, dieron inicio a la perforación del pozo petrolero OG-1, el 23 de febrero de 1933. El pueblo germinó al calor de la industria petrolera. Hubo, desde luego, primeros pobladores y entre ellos podemos destacar, para traer a la memoria colectica, la señora Petra Manzanares, oriunda de Atapirire, que fundó en el año 1935, en medio de la inmensa sabana, la pensión Manzanares, la cual con el tiempo, fue evolucionando, adaptando a aquellos tiempos para atender la progresiva demanda, hasta convertirse en el primer hotel del pueblo. Una novedad en ese tiempo.
Es muy bien conocido, que los primeros pobladores de la ciudad de El Tigre, construyeron sus rústicas viviendas, conocidas como bahareques, en las cercanías del pozo petrolero OG-1, lo que constituía un grave peligro ya que, durante las noches, eran presa del fuego, porque ante la ausencia total de electricidad, la iluminación era con velas y lámparas de gasoil y los fuertes vientos de la sabana abierta, propagaban el fuego y los bahareques se incendiaban. Una chispa y la sabana ardía. Había que tomar medidas de prevención para evitar una tragedia. La situación requería urgente solución.

Los gringos que tenían la responsabilidad en la perforación del pozo OG-1, solicitaron a las autoridades, ante el inminente peligro de un pavoroso incendio que alcanzara el sitio de los trabajos de perforación, alejaran un poco a esos primeros pobladores de los alrededores. El gobierno atendió la petición, los dueños de los bahareques fueron desalojados y reubicados, previo pago de bienhechurías, hasta lo que hoy se conoce como la calle Ribas. Todos eran de las riberas del río Caris y Atapirire. Es muy fácil verificarlo.
Un vez despejado el terreno, la industria petrolera con cerca de alfajol, protegió un amplio espacio, que luego fue urbanizado con todos los servicios públicos y áreas comunes, para darle alojamiento a gerentes, personal administrativo, que ubicaron en la esquina sur-este y para los trabajadores en la parte oeste. Es lo que hoy se conoce como Campo Oficina, que fue orgullo de la ciudad por su impecable mantenimiento y, ahora, presenta en total abandono el cual produce un inmenso dolor colectivo a los que tenemos sentido de pertenecia. Un patrimonio histórico que se pierde por indolencia. Está a la vista.
En la expansión de lo que hoy conocemos como el Casco Viejo, en 1935, sin la existencia de una calle formal, en plena sabana, pero muy cerca del núcleo central de las calles Ribas, Orinoco y equidistante de la calle Cantaura – actual calle Bolívar, ubicó la señora Petra Manzanares, la pensión Manzanares. Era sabana abierta y como se podrá notar en las gráficas que acompañan esta crónica, se alinearon otros bahareques, dando pie con el tiempo a la calle Lara, que quedó ubicada en el corazón del Casco viejo de la ciudad. La sabana se hacía pueblo.
Nunca olvidéis la sabia exclamación del poeta Heli Colombani ¡Y la sabana se hizo pueblo!, pues bien, ahora podemos parafrasearlo y decir ¡Y el pueblo se hizo ciudad! Y esta joven urbe, también se convirtió en la más importante del sur del estado Anzoátegui y podría convertirse en la capital del estado Guanipa, una vez que se adelante un reordenamiento territorial del estado Anzoátegui y el país. Es un sueño realizable.
Este cronista oficioso, para rendir homenaje a la ciudad que lo vio nacer, refresca la memoria histórica con estás originales gráficas, logradas gracias a la cortesía y gentileza del tocayo José “Cheo” Hurtado Moy, quien también ejerce oficiosamente, la actividad de cronista en la zona norte y posee una gran hemeroteca de la rica historia del estado Anzoátegui. Es importante que las presentes y nuevas generaciones conozcan el pasado, para saber de dónde venimos, dónde estamos y precisar bien hacia dónde vamos, además, llamar la atención de los eximios investigadores, historiadores y cronista de esta pequeña urbe, que nació al calor de la industria petrolera, para que cuando decidan escribir su verdadera historia y auténtica historia, incluyan a la señora Petra Manzanares, su histórico hotel, el cual, ahora está convertido en una vecindad y los sitios que mencionamos. ¡Vale la pena!
¡Vale la pena!
sjose307@gmail.com …0414 3838097 …El Tigre, junio de 2025
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