Vie. Jul 31st, 2026

«No es raro que las verdades absolutamente evidentes, y que deberían sobreentenderse, sean, por el contrario, puestas en olvido».
Alessandro Manzoni (1785 – 1873). Poeta y narrador italiano

Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- El edificio en el cual actualmente funciona la alcaldía del municipio Simón Rodríguez, tiene una accidentada historia, propia de los vaivenes de los abrupto, inesperados e impredecibles cambios de gobierno en el país. Es parte de la dinámica histórica.

La sede del poder municipal estaba ubicada en el corazón del Casco Viejo del pueblo – exactamente en la calle Orinoco en el edificio donde ahora funciona el CICPC – el acelerado crecimiento de la población y en consecuencia del área urbana obligaba a tomar previsiones para atender el aumento de las demandas de la comunidad e ir construyendo una moderna instalación dónde se ubicaría el Concejo Municipal y todas sus dependencias oficiales. No existía la figura del alcalde y el cabildo era el poder ejecutivo y legislativo local. El gobierno más cercano al ciudadano.

La dictadura del Gral. Marcos Evangelista Pérez Jiménez, ordenó la construcción de un moderno edificio en la Primera Carrera, arteria vial que posteriormente fue bautizada con el nombre del precursor de la independencia Generalísimo Francisco de Miranda.

La obra estuvo concluida y, lista para ser inaugurada una vez, que se celebrará el plebiscito (15D1957) que, según los resultados que oficializó el Consejo Supremo Electoral de de la época, ratificó la continuidad del dictador para otro mandato constitucional, que para la época, era de 5 años. Es historia contemporánea.

Puede interesarte...  Aldabonazo: El aumento de la electricidad

La plaza monumental Simón Bolívar y el moderno edificio municipal estaba previsto, serían inauguradas oficialmente por el Gral. Pérez Jiménez, en el primer trimestre del año 1958, cuestión que no se concretó porque una rebelión cívico militar derrocó la tiranía y las obras quedaron, aunque listas, sin la ceremonia oficial que se estila en esas ocasiones especiales.

El 23 de enero, luego de un periodo de gran turbulencia política iniciada desde el mismo momento que se anunció el resultado del plebiscito ratificando al dictador, cayó la dictadura, dando paso al más largo y prolongado periodo democrático en el país.

Ese día todo el odio, resentimiento y sed de venganza contra todo que representara algún vestigio de la cruenta dictadura, explotó y las turbas que salieron a las calles a celebrar el nacimiento de la libertad, arremetió violenta e irracionalmente contra esas dos obras emblemáticas del período dictatorial. En verdad una autoflagelación. Las obras públicas no son ni pertenecen a ningún gobernante o gobierno, son propiedad del pueblo en general. Es y forman parte del patrimonio colectivo.

La furia de la turba destruyó las ventanas de vidrio, puertas y mucha de la infraestructura interna del edificio dejándolo inhabitable, situación que se prolongó por muchos años convirtiéndola en un vulgar cuchitril, el cual muchos utilizaron como letrina pública y en medio del abandono y estado calamitoso, fue bautizado por el pueblo como el «Elefante blanco» por su tamaño y color. Un nombre que surgió del ideario colectivo.

En la plaza monumental Simón Bolívar la turba solo alcanzó a desprender las letras doradas adheridas al mármol dónde se destacaba la gesta heróica del Libertador, pero dónde se hacía mención al dictador derrocado. Todo lo que recordaba al dictador era destruido. Es el triste final de las tiranías.

Puede interesarte...  Comienza en Alemania juicio de presunto líder de grupo calificado de terrorista por EE UU

En el año 1972, el entonces Presidente Rafael Caldera, atendió la solicitud de las fuerzas vivas de la comunidad y ordenó el rescate y restauración del edificio para que el poder municipal funcionara en esas instalaciones. En plena campaña electoral del año 1973 y con clara intención de proselitismo político para favorecer su candidato presidencial, Lorenzo Fernández, el Presidente Caldera visitó El Tigre e inauguró oficialmente el Edificio Municipal. Justicia histórica.

Una vez pasado el torbellino de las elecciones presidenciales de diciembre del año 1973 en las cuales triunfo por amplio margen Carlos Andrés Pérez y dónde Acción Democrática logró mayoría en la Cámara Municipal, en el primer trimestre del año 1974, se concretó la mudanza y el primer Presidente Municipal (no existía la figura del alcalde) que despachó del moderno edificio fue el señor Joaquín Salcedo Rojas. Es en ese año que se inició la nueva y moderna instalación sede del poder municipal, ahora integrado por el poder legislativo (Cámara Municipal) y, poder ejecutivo (Alcaldía). Historia siempre en desarrollo.

Estas verdades históricas se pueden validar y confirmar con absoluta certeza, es más deberían ser del conocimiento del pueblo en general y nunca puestas en el olvido, por lo que parece importante que cuando nuestros eximios cronistas oficiales historiadores e investigadores del pasado histórico de esta pequeña urbe que nació al calor de la industria petrolera el 23 de febrero de 1933, las incluyan en el disco duro de la memoria histórica de nuestra querida ciudad, ¡Vale la pena!

sjose307@gmail.com …0414 3838097 …El Tigre, agosto de 2025