Jue. Jul 30th, 2026

«La peor de las democracias es mil veces preferible a la mejor de las dictaduras». Ruy Barbosa de Oliveira (1849 – 1923)
Escritor, jurista y político brasileño.

Por José «Cheo» Salazar
X: @Cheotigre

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- Tal día como hoy, 24 de noviembre de 1948, un golpe de estado liderado por el Teniente Coronel Carlos Delgado Chalbaud derrocó al primer Presidente Constitucional del siglo XX, hecho que dió al traste con el incipiente proceso democrático que surgió luego de la revolución de octubre de 1945, encabezada por don Rómulo Betancourt. El padre de la democracia venezolana.

El insigne escritor don Rómulo Gallegos, el 14 de diciembre de 1947, había sido elegido de manera directa, secreta y universal por el pueblo venezolano, y fue el Presidente de la República, que ha obtenido el mayor porcentaje de votos a su favor en elecciones celebradas en el país en todos los tiempos, con más del 80% de la totalidad de los sufragios. Una fiesta democrática donde la soberanía popular se expresó nítidamente.

Esa contundente victoria popular parecía que enterraba para siempre en Venezuela la bota militar. No fue así y luego de 9 meses en el poder siempre presionado y asediado por el sector militar a cuyas pretensiones nunca cedió por su condición de hombre digno, consciente de su responsabilidad histórica, garante de la voluntad popular y firmeza en sus principios. Esa rectitud no fue perdonada por la ambición de una cúpula militar que lo derrocó ese aciago 24 de noviembre de 1948. Fue el inicio de un capitulo tenebroso de nuestro accidentado proceso histórico el cual duro 10 años. El 23 de enero de 1958 volvió a brillar la democracia y la libertad cuando el tirano abordó y voló en la aeronave Vaca Sagrada que aterrizó en República Dominicana.

Los tiempos han demostrado con creces, que la democracia con todos sus errores y defectos ha sido, es y será siempre mucho mejor y preferible a cualquier dictadura sea está del signo ideológico que sea. No hay discusión posible. El poder reside en el pueblo quien lo ejerce a través del voto. Es por eso que muchos filósofos y, con mucha razón, afirman que una papeleta electoral es más mortal que una bala de fusil. La mayoría manda y a la minoría se respeta. Gloria a los vencedores y honores a los perdedores, ambos transitorios. Es el juego democrático ¿O no?

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sjose307@gmail.com 0414 3838097 …El Tigre, noviembre de 2024