Jue. Jul 30th, 2026

Por Ronny Leonardo Padrón Pérez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- Si bien es cierto que en todos los países civilizados la libertad es regla y su privación la excepción, en la República de Venezuela desde el 11 de abril de 2002 ocurre lo opuesto. Ello en razón de un sistema político socialista acá dominante, que huérfano de apoyo popular se abrazó a la violencia estatal como garantía única de continuidad.

Y no le faltaba razón porque si a ver vamos ya son 22 los años sin Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia tal como reza la constitución nacional impuesta por el socialismo en 1999, una falacia que revela cuan eficiente es la represión ilegítima para asegurar la hegemonía. Sin embargo, tal receta como toda creación humana adolece de fallos y entre tales destaca su temporalidad. La violación sistemática de los derechos humanos como política de estado en la Pequeña Venecia alcanzó tal grado de control social que hoy en día los venezolanos comprendemos que nuestra permanencia fuera de la cárcel política dependerá de una ¨gracia estatal¨ cuestión muy distinta del comportamiento debido conforme al ordenamiento jurídico nacional.

Prueba de lo anterior, la reciente liberación condicional de más de un centenar de ciudadanos venezolanos – muchos en edad adolescente- privados de libertad desde el 28 de julio del año en curso y días subsiguientes, judicialmente procesados en razón de una presunta conducta terrorista que, en el contexto de la trágica muerte de un prisionero aquejado por graves dolencias, alcanzaron a recibir su boleta de excarcelación. Es decir, la gravedad de los hechos punibles atribuidos a esos procesados quedó difuminada por un evento extraño al rigor jurídico, pero de gran relevancia para el ámbito político.

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Sin embargo, bajo la instrumentalización de la violencia oficial con fines meramente políticos -tara endémica en sociedades oprimidas como la nuestra- subyace una conclusión igual de abominable: el proceso de restauración plena del orden constitucional en la República de Venezuela iniciado el 10 de enero de 2019 agotó sus vías pacíficas de concreción, ahora bajo amenaza de una profundización en la violencia sistemática por parte del Estado Socialista, en contra de ciudadanos creyentes en el régimen democrático de libertades.

Solo cabe exhortar a todos los pueblos hermanos de América Latina para que se vean en este espejo, y defiendan con fervor el sistema democrático de libertades ante cualquier pretensión colectivista en especial la ideología socialista, génesis sempiterna de la esclavitud. Oración y trabajo.
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