Jue. Jul 30th, 2026

Por Ronny Leonardo Padrón Pérez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- Nos referimos a eventos políticos que ab initio no prefiguraban mayor relevancia, sin embargo, en razón de su impacto sociológico han devenido en auténticos hitos, que para bien o para mal definen la historia política de la Venezuela contemporánea.

Examinaremos tres de los más recientes a saber: El plebiscito del 15 de diciembre de 1957. Se trató de una consulta electoral organizada por el dictador militar de entonces, Marcos Evangelista Pérez Jiménez, solo para evitar la celebración de los comicios generales pautados por la Constitución del año 1953. Es el caso, que los resultados oficiales favorables al autócrata fueron rechazados por el país nacional. De nada valió que se tratare de la dictadura militar más eficiente conocida hasta entonces en el continente americano, ello en razón de una gestión pública de inobjetables resultados. La semilla de la libertad había germinado, brindando frutos de imposible remisión, tanto que, a las pocas semanas, el jueves 23 de enero de 1958 para ser precisos, una rebelión popular daba inicio a otro experimento democrático.

Mucho tiempo después, el martes 4 de febrero de 1992, otro militar, el Teniente Coronel Hugo Rafael Chávez Frías, responsable de la rebelión militar ocurrida ese día, sometido ya por la autoridad logra hacer pública una declaración que destacó por una frase: ¨Por ahora¨, que resumía e interpretaba a cabalidad esa necesidad de cambio político para un sistema que evidenciaba prolongada desconexión con las mayorías populares. 4 años después, el domingo 6 de diciembre de 1998 aquel protagonista resultaba electo presidente de la república, poniendo fin al ensayo democrático más exitoso en la historia patria, los 40 años de mayor prosperidad, del todo insuficientes ante un anhelo popular de cambio que devino en opresión.

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Han transcurrido 25 años, el régimen político de corte socialista instaurado por Hugo Chávez lucía del todo invencible bajo la directriz totalitaria de su legítimo continuador, el PSUV, pero tuvo lugar otro de esos imponderables. El domingo 28 de julio de este año, Edmundo González Urrutia candidato de la resistencia democrática, políticamente anodino, ganó en los comicios presidenciales de esa fecha, y de manera arrolladora, un hecho público, notorio y comunicacional solo rechazado por el régimen socialista de facto acá dominante. De nada han valido las tratativas contrarias a derecho ejercidas por el PSUV para desvirtuar esa victoria pues cada día son más los gobiernos integrantes de la comunidad democrática de naciones que reconocen al Lic. González Urrutia como presidente electo de la República de Venezuela, y a la Ing. María Corina Machado Parisca como líder indiscutible de la resistencia democrática nacional.

Todo esto viene a cuento porque en los casos mencionados hallaremos un factor común: la decisión de Venezuela por cambiar su régimen político se vale de herramientas inesperadas, pero siempre eficaces, todo con tal de abrirse camino, a veces incluso hacia su propia perdición. Bien lo dijo Víctor Hugo: “Nada hay más poderoso que una idea cuando le ha llegado su momento”. Cabe esperar entonces que la más reciente ¨herida mortal¨ asestada por nuestro pueblo a este sistema opresor, alcance un resultado deseado, sin importar el tiempo, el espacio o las circunstancias que hoy nos separan de la restauración democrática en la República de Venezuela. Oración y trabajo.
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