Mié. Jul 29th, 2026

Por Ronny Leonardo Padrón Pérez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.- Parece que mucho, habida cuenta todas las acrobacias políticas que ejecuta el régimen de facto dominante en Venezuela con miras a obtener la mentada legitimidad presidencial, que por cierto, cada día le resulta más esquiva.

Pero, en qué consiste la referida legitimidad presidencial, pues nada menos que en la condición de hallarse conforme a lo estimado como correcto por la sociedad, de allí que no baste con la propia consideración para llegar a determinar esta condición; es necesario obtener el reconocimiento de terceros a fin de poder disfrutar los beneficios de esa legitimidad. En la Venezuela de hoy, esa legitimidad presidencial solo la tiene el Lic. Edmundo González Urrutia, gracias a su rotunda victoria electoral del domingo 28 de julio de 2024.

Lo anterior no es asunto baladí. Se trata nada más y nada menos que de la Presidencia más legítima en la historia de la República de Venezuela, no solo por la cantidad de votos válidos obtenidos por el ganador sino sobremanera porque fue el resultado de una confrontación política abierta ante un Estado socialista depravado, al servicio de una parcialidad, cuyo historial de violación sistemática a los derechos humanos explica a las claras la magnitud de esa epopeya.

Es tanta su importancia que, a la fecha presente, habiendo transcurrido casi un año de aquella elección histórica (la única válida desde 1998), el régimen de facto en nuestra Pequeña Venecia no ha logrado el reconocimiento político de algún país democrático, debiendo conformarse con el apoyo automático de una cáfila de tiranías que aún esclavizan a buena parte de la humanidad. Oración y trabajo.

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