Por Ronny Leonardo Padrón Pérez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.— La recientemente aprobada Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática no es un gesto de magnanimidad; es una pieza más que profundiza la ignominia del régimen de facto que domina la República de Venezuela desde el 11 de abril de 2002. Bajo el examen de la Democracia Cristiana, la justicia no puede ser una moneda de cambio, sino un pilar innegociable.
La Falacia de la Gradualidad
La pretendida «gradualidad» para liberar a centenares de patriotas secuestrados por motivos políticos no es más que una confesión de parte. Solo evidencia la iniquidad de sus captores y la red de cómplices que sostiene el sistema. Liberar a cuentagotas lo que nunca debió ser privado —la libertad— subraya la naturaleza perversa de quienes hoy detentan el poder.
Lecciones de una Impunidad Histórica
Tal grado de maldad nos obliga a confrontar los errores del pasado. La impunidad otorgada a los militares y policías rebeldes del 4 de febrero sembró la tempestad que hoy cosechamos. Aquella popularidad magnificada sirvió para justificar una libertad que hoy, paradójicamente, se le niega a toda la nación.
Tras 34 años de desvíos institucionales, es imperativo rescatar la máxima de Ulpiano:
«Iustitia est constans et perpetua voluntas ius suum cuique tribuendi» > (La justicia es la constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo).
Responsabilidad de las Armas vs. Responsabilidad Civil
El muro de autores y responsables de esta vergüenza nacional es inconmensurable. Sin embargo, existe una cota de culpabilidad ineludible en los cuerpos armados al servicio de la opresión. Si bien el proverbio reza que «un gran poder conlleva una gran responsabilidad», en nuestra Pequeña Venecia ese poder se ha utilizado para el sometimiento.
Puntos clave para la reconstrucción democrática:
- Vigilancia Institucional: Ningún venezolano sensato puede ignorar las «poderosas razones» que aún amparan a la fuerza militar y policial.
- Depuración Necesaria: La continuidad profesional de elementos comprometidos con la opresión pone en riesgo cualquier proyecto democrático futuro.
- Memoria Histórica: Prohibido olvidar el origen y los ejecutores del quiebre institucional.
Conclusión: Oración y Trabajo
La salida a esta crisis no solo requiere estrategia política, sino un compromiso ético inquebrantable. Frente a la impunidad criolla, la respuesta debe ser la firmeza ciudadana y la reconstrucción del Estado de Derecho. Como guía de acción: Oración y trabajo.
Contacto: caballeropercivall@gmail.com

