Por Alberto García Sánchez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.- Algunas personas suelen decir que tienen el corazón roto, cuando sienten alteradas sus emociones por el fracaso en el amor o la aflicción debido a la desaparición física de un familiar al pasar a otro plano.
Pero en esta oportunidad, un pequeños número de personas expresa con preocupación que no se haya cumplido el mandato del soberano a través del sufragio en las elecciones presidenciales celebradas el pasado 28 de julio de 2024 con la asunción al poder del candidato ganador de la elecciones.
De ese enfriamiento político, se llega a la conclusión que las personas que lucen desesperadas pertenecen a un pequeño segmento social y político sin experiencias en la luchas sociales que desconocen que los cambios responden a circunstancias y cooperación con las organizaciones politicas y, más aún, con una mujer de temple y arraigo popular como es María Corina Machado, que ha enfrentado a los demonios del régimen que buscan atraparla y silenciarla para apagar sus ideas y espíritu de lucha que está sembrada en el alma del pueblo.
Nadie dijo que el final de la lucha por el cambio finalizaba el 9 o 10 de enero, porque eso depende de un conjunto de sucesos que afloran para que se materialice el proyecto político aprobado por más de 7 millones de sufragios que dio la victoria al embajador Edmundo González Urrutia.
Por cierto, que este insigne y valioso hombre ha derrotado los presagios de los adversarios en funciones de gobierno, que lo califican de anciano, enfermo y sin el verbo capaz de despertar conciencias para sumar voluntades que impulsen el cambio. Y miren como se mueve González Urrutia en el contexto internacional, sumando decisiones de países que tenían posiciones discretas con respecto a la situación de Venezuela.
Gracias a Dios, esos corazones rotos escuchan la palabra de María Corina Machado y la mayoría nuevamente refrescan los ideales libertarios de diferentes maneras y haciendo lo que tengan que hacer. Otros, los que recuerdan la historia, evocan las luchas de héroes de la Independencia de Venezuela, como Simón Bolívar, que tuvo tantas dificultades para lograr la libertad de cinco naciones sudamericanas del yugo español.
Sigamos la lucha, impulsemos nuestros ideales para derrotar el hambre, la miseria y el secuestro de la libertad. Sanemos los corazones rotos y luchemos por una vida digna, sin exclusion, incluso, incorporando a los que piensan distinto.
Se sabe cuándo comienzan las luchas políticas y sus cambios, pero no tienen fecha en el calendario de su conclusión.

