El sector cañicultor venezolano se declaró en emergencia ante los prolongados racionamientos eléctricos y advierte que la crisis provocada por los apagones compromete severamente el ciclo de riego y el procesamiento industrial de la caña de azúcar.
En rueda de prensa desde Carora, capital del Municipio Autónomo Torres, el más grande del Estado Lara, el Ing. Ricardo Álvarez Zubillaga, presidente de Socatorres, denunció que la imprevisibilidad de los cortes de energía eléctrica pone en riesgo inminente la seguridad alimentaria del país y el sustento de miles de familias agrícolas.
Armando Suárez, gerente de Agronomía del Central La Pastora, detalló que, aunque registraban una molienda de 398.617 toneladas de caña, la falta de bombeo constante en los acuíferos paraliza el riego estratégico.
Suárez alertó que las metas de abastecimiento de las principales centrales azucareras del país (Portuguesa, El Palmar y La Pastora) sufren hoy una desaceleración preocupante que mermará drásticamente el rendimiento por hectárea.
José Ricardo Álvarez, presidente de Fesoca, calificó la situación de «panorama dantesco».
Criticó que Corpoelec aplique tarifas excesivas e inviables para activar pozos de riego, demostrando una absoluta pérdida de su capacidad operativa institucional.
El líder de Fesoca expresó que los apagones de hasta cinco horas causan daños económicos descomunales e interrumpen procesos químicos irreversibles.
“El gremio de los productores de la caña de azúcar exige respuestas, pues paga puntualmente un servicio deficiente que destruye sus equipos industriales”, dijo.
Finalmente, Pablo González, directivo de Socatorres, aclaró que migrar a energía solar es inviable por los altos costos y la falta de regulación.
“El sector urge al Ejecutivo Nacional soluciones reales ante un colapso azucarero inevitable”, advirtió.

