Vie. Jul 31st, 2026

Democracia Cristiana Hoy: Juan Carlos Caguaripano Scott y el diagnóstico de una sociedad diezmada

Por Ronny Leonardo Padrón Pérez

Opinión

LA NUEVA ANTORCHA.— «La verdadera medida de una sociedad se encuentra en cómo trata a sus miembros más vulnerables». Esta máxima de Mahatma Gandhi nunca ha sido más acertada que en la actualidad. Hoy, mientras Venezuela debate las causas profundas de su crisis institucional y social, el ejercicio de la revisión y la autocrítica republicana adquiere un valor fundamental para nuestra reconstrucción.

​No es coincidencia que una nación colapse tras otorgar voluntariamente la gestión de su riqueza al que ha demostrado ser el peor administrador de recursos en la historia: el Estado-nación. En el caso venezolano, este proceso de deterioro económico encontró un punto de inflexión el 1° de enero de 1976, con la estatización de la industria petrolera.

​Tampoco puede atribuirse al azar que una fuerza militar restituya en el poder a un presidente renunciante, responsable político de una tragedia nacional. Es imperativo recordar las palabras de Lucas Enrique Rincón Romero, entonces Inspector General de la Fuerza Armada y oficial de mayor jerarquía, quien el 11 de abril de 2002 declaró públicamente: «Ante los lamentables acontecimientos sucedidos en la ciudad capital… se le solicitó al señor Presidente de la República la renuncia de su cargo, la cual aceptó».

​Bajo este contexto, resulta alarmante —aunque no sorpresivo— el olvido en el que ha caído la figura del capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Juan Carlos Caguaripano Scott. Este oficial, hoy prisionero político del sistema que domina la República, se dedicó hasta el momento de su captura, el 11 de agosto de 2017, a cumplir con el deber ciudadano establecido en el artículo 333 de la Constitución: colaborar activamente en el restablecimiento de su efectiva vigencia.

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​Repudiar la depravación intrínseca de un modelo que se aferra al poder es necesario, pero la tragedia se profundiza cuando la sociedad asimila los antivalores de su opresor por conveniencia o cansancio. La indiferencia ante nuestros héroes del presente es el diagnóstico más certero de una sociedad fracturada, pero aún sedienta de justicia, perdón y paz.

​Prohibido olvidar. Oración y trabajo.