Mié. Jul 29th, 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se retractó de sus declaraciones previas en las que calificó a Zelensky de «dictador» y lo responsabilizó por el conflicto en Ucrania. Sin embargo, Trump, a gritos con Zelenski en el Despacho Oval: “Estás jugando con la tercera guerra mundial”

Con información de La Razón

Internacionales

LA NUEVA ANTORCHA.– El presidente ucraniano Volodímir Zelenski, arribó a los a Estados Unidos para firmar el acuerdo de explotación de tierras raras con Donald Trump lo cual representa un antes y un después en la relación entre ambos países y en el desarrollo del conflicto en Ucrania.

Trump buscará hacerse con el 50% de los ingresos obtenidos por la explotación de los recursos naturales ucranianos. Sin embargo, existe gran ambigüedad en torno a las garantías de seguridad y apoyo militar que Estados Unidos brindará a Kiev.

Mientras tanto, los ataques rusos continúan en el este del país, con especial énfasis en las infraestructuras energéticas y estratégicas en Járkiv, pues Moscú busca mantener la presión sobre Ucrania incluso en medio de las negociaciones de paz. En este contexto, la posición de Trump sigue generando incertidumbre. A pesar de haber calificado a Zelenski de «dictador» hace solo unos días, el presidente estadounidense ha cambiado su discurso, elogiando la valentía del líder ucraniano y asegurando que su administración busca garantizar la estabilidad del país.

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Las caras largas de la recepción anticipaban un encuentro incómodo, pero no la escalada de tensión que ha habido dentro del Despacho Oval.

El presidente Donald Trump le ha dicho al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, que debe ser “agradecido” y lo acusa de estar jugando con la Tercera Guerra Mundial.

“No estás ganando esto [la guerra]”, le ha dicho Trump subiendo el tono de voz. “Sin nosotros no tienes cartas”, le ha insistido a Zelenski, que apenas ha dejado replicar al ucraniano.

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El vicepresidente JV Vance también ha intervenido en la discusión, que se ha producido en el encuentro inicial, con las cámaras de televisión y los periodistas presentes.

Estados Unidos ya ha puesto sobre la mesa la posibilidad de que Ucrania no pueda recuperar las fronteras previas al 2014, que renuncie a la OTAN y que el país tenga que ir a elecciones.

Asimismo, el presidente estadounidense también ha insistido en que está “muy cerca” de cerrar el pacto y que ahora no le “preocupa la seguridad” de Ucrania. “Primero he de cerrar el acuerdo”, ha insistido.

El presidente estadounidense, que no ha dejado de reforzar la posición de Rusia desde que empezaron las primeras conversaciones bilaterales —sin presencia de Kiev— ha negado estar alineado con Vladímir Putin: “No estoy alineado con nadie. Estoy alineado con los Estados Unidos y por el bien del mundo. Estoy alineado con el mundo y quiero acabar con esto [la guerra]”. El dirigiente recibió a Zelenski con un chiste tan pronto su homólogo se bajó del coche que lo acercó a la puerta del edificio presidencial. “Te has puesto elegante”, le ha dicho tras estrecharle la mano, en referencia a la habitual indumentaria militar del ucraniano.

En cuestión de una semana, Donald Trump ha pasado de llamar “dictador” al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a recibirlo en la Casa Blanca. Han pasado 17 días desde que el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, se plantó en Kiev con un borrador para el acuerdo sobre las tierras raras ucranianas, un documento que tras varios cambios que suavizan los onerosos términos previstos para Ucrania, ambos mandatarios firmarán en las próximas horas. En estos 17 días, Zelenski y Europa han intentado que Washington se comprometiera garantizar la seguridad de Ucrania, pero el texto sigue sin explicitarlo.

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La última vez que ambos mandatarios se vieron en persona fue el pasado mes de diciembre, en reapertura de la catedral de Notre-Dame de París. El encuentro fue mediado por el presidente francés, Emmanuel Macron, quien justo este lunes iniciaba una vertiginosa ronda de reuniones de líderes políticos con Trump, que concluye ahora con la visita de Zelenski. Los detalles de aquella reunión parisina no trascendieron, pero la foto que compartió Macron en X parece haber envejecido mal en cuestión de meses. “Estados Unidos, Ucrania y Francia. Juntos en este día histórico. Reunidos en Notre Dame. Continuemos nuestros esfuerzos conjuntos por la paz y la seguridad”, escribía el francés.

Con su acercamiento a Rusia y una Unión Europea incapaz de ejercer contrapeso suficiente, EEUU ha logrado arrinconar a una Ucrania que ni siquiera tiene un lugar en la mesa de negociación sobre el futuro de la guerra. El interés por Moscú es tal que ni Macron ni el primer ministro británico, Keir Starmer, han sido capaces de convencer a Trump de que no puede confiar en la palabra de su homólogo ruso, Vladímir Putin. Macron le advirtió de que Putin ya rompió el acuerdo de paz de 2014 por falta de garantías de seguridad, pero ayer el presidente estadounidense le dijo a Starmer que confiaba en el dirigente ruso para lograr el fin de la guerra. “No lo creo [que Putin viole la paz], este será el acuerdo”, insistió. 

Zelenski ha tenido que capear las presiones de Trump —“Si no actúa rápido, se quedará sin país”, escribió el republicano— y parece resignado a confiar en la voluntad de un hombre que ayer mismo se hacía el sueco y negaba haber llamado “dictador” al ucraniano. “Realmente tenemos una buena relación, aunque puede que haya sido un poco complicada”, despejaba el estadounidense. 

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Para Kiev, firmar el acuerdo de las tierras raras es otro intento de recuperar el favor del republicano y reconstruir una relación desigual en la que el apoyo de Washington es crítico para seguir con la guerra. Trump insiste en que la firma del acuerdo de las tierras raras, ya de por sí, será una “garantía” para la seguridad de Ucrania. 

La firma del acuerdo es visto por el republicano como un win-win: logra explotara minerales clave para competir contra China en la carrera para el desarrollo tecnológico y de la IA; y obtiene una posición cómoda donde no está comprometido a defender Kiev en caso de una nueva agresión rusa, pero si quisiera, tiene el argumento idóneo —defender intereses económicos estadounidenses— para que el Congreso apruebe nuevos paquetes de ayuda militar si la relación con Putin se resquebraja.

Ahora bien, sobre el asunto de las tierras raras sigue habiendo un pequeño detalle a tener en cuenta: Estados Unidos logrará explotar parte de los recursos ucranianos, pero Pekín sigue siendo el principal centro de refinamiento de estos minerales para poder usarlos después en la fabricación de semiconductores y chips. 

Se prevé que la versión final del acuerdo dé paso a la creación de un fondo al que Ucrania aportará la mitad de los ingresos que reporte “la monetización futura” de los recursos minerales estatales, incluidos el petróleo y el gas, así como de la logística asociada. El pacto excluye los recursos minerales ya explotados por el gobierno ucraniano, de modo que no resulten afectadas las actividades actuales de Naftogaz o Ukrnafta, principales empresas productoras de gas y petróleo del país.