Las elecciones derivaron en una oleada de manifestaciones en las calles por la demanda de la salida de Maduro del poder tras perder las elecciones, no obstante el oficialismo optó por huir hacia adelante delatando una persecución atroz y una serie de detenciones
Con información de France 24
Nacionales
LA NUEVA ANTORCHA.- En esta emisión de Ellas Hoy, vamos a Venezuela, donde se ha denunciado que las muchas mujeres encarceladas tras las elecciones del 28 de julio se enfrentan a condiciones de hacinamiento, falta de agua y tortura. También vamos a Afganistán, porque después de un dictamen del régimen talibán que restringe la voz de las mujeres en público, muchas se han unido en un movimiento en línea rechazando esa nueva ley. Finalmente, exploramos tres historias de atletas que destacan en los Juegos Paralímpicos de París 2024.
- Hacinamiento, falta de agua y tortura: las condiciones de muchas mujeres detenidas tras las elecciones en Venezuela
Un mes ha pasado desde que tuvieron lugar las elecciones presidenciales en Venezuela. Unos comicios en los que, según el Centro Nacional Electoral, el presidente Nicolás Maduro fue reelegido. Desde entonces, la oposición ha redoblado sus acusaciones de fraude y pide que se divulguen todas las actas.
Las elecciones derivaron en una oleada de manifestaciones en las calles, demandando la salida de Maduro del poder. La oposición también ha denunciado múltiples encarcelamientos por motivos políticos durante las protestas. Las mujeres están siendo afectadas de manera diferencial en las prisiones de Venezuela, según denuncia el Observatorio Venezolano de Prisiones.
De acuerdo con la organización, decenas de mujeres sufren de «un entorno carcelario marcado por el hacinamiento, la falta de acceso a servicios básicos, y la violencia de género«. Esto afecta —asegura el OVP citando a fuentes extraoficiales— a «al menos 70 mujeres detenidas arbitrariamente en el marco de la represión postelectoral en Venezuela».

Defensoras de los derechos humanos se han sumado a la denuncia de estas condiciones, como es el caso de Martha Tineo, quien asegura en diálogo con France 24 que «en Venezuela no hay cárceles con infraestructura adecuada para mujeres». Tineo, abogada de profesión y referente por la lucha de los considerados presos políticos en Venezuela, denuncia que las mujeres que son encarceladas por «situaciones políticas son llevadas a centros de detención que no solo no tienen la infraestructura adecuada, sino que se encuentran en situación de hacinamiento, no hay dotación de agua potable».
Además, la abogada asegura que las mujeres encarceladas se enfrentan a malas condiciones en el higiene menstrual y premenstrual. «Es absolutamente precaria», sentencia.
Por otro lado, las alarmas se han encendido ante las denuncias de «torturas y maltratos físicos». «Hay unas situaciones que pasan a la frontera de violencia de género, desde ese tamiz necesitamos documentar esos casos, pero por la situación de aislamiento e incomunicación, es imposible. Somos conscientes de que se están cometiendo delitos por razones de género», afirma.
Tineo señala que la persecución por razones políticas no es nueva en Venezuela, «ya hay antecedentes dramáticos antes de esta oleada política».
- La voz como protesta: mujeres afganas se manifiestan contra nuevas restricciones bajo el régimen talibán
En Afganistán, entró en vigor una nueva ley que impone severas restricciones a las mujeres bajo el pretexto de «promover la virtud y prevenir el vicio», de acuerdo con la sharía o ley islámica. Desde que los talibanes retomaron el poder en 2021, los derechos de las mujeres en el país han sido continuamente erosionados, y esta última medida representa un nuevo golpe a sus libertades.
La ley prohíbe a las mujeres cantar o recitar versos en público, sumándose a las ya estrictas limitaciones que les han impedido acceder a la educación superior y participar en la vida política o laboral fuera de sus hogares. Estas restricciones buscan relegar a las mujeres afganas a un papel cada vez más limitado en la sociedad, eliminando su presencia de la esfera pública.

En respuesta, muchas mujeres afganas, tanto dentro del país como en el extranjero, han iniciado un movimiento de protesta en línea. Utilizando hashtags como «Mi voz no está prohibida» y «No a los talibanes», publican videos donde expresan su rechazo a estas leyes, a menudo ocultando sus rostros por seguridad. Algunas incluso han roto fotografías del líder supremo de los talibanes como acto simbólico de resistencia.
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación ante esta nueva ley. La ONU ha expresado su alarma por el creciente retroceso de los derechos de las mujeres en Afganistán, mientras que la Unión Europea ha señalado que estas restricciones representan un obstáculo significativo para la normalización de las relaciones entre Afganistán y el resto del mundo.
- Tres historias de mujeres que están dando de qué hablar en los Paralímpicos
Más de 4.400 atletas están compitiendo en los Juegos Paralímpicos de París 2024, de los cuales más de 1.800 son mujeres, lo que convierte a esta edición en la más igualitaria hasta la fecha —con un 45% de mujeres—.
Entre estas deportistas destaca la historia de Valentina Petrillo, una mujer transgénero de 50 años que se convierte en la primera en competir en la clasificación para atletas con discapacidad visual.
Otra historia que da de qué hablar en esta cita deportiva es la de la afgana Zakia Khudadadi, quien se convirtió en la primera refugiada en obtener una medalla en unos Juegos Paralímpicos. Khudadadi, afectada por la polio y compitiendo sin parte de su brazo izquierdo, logró el bronce en taekwondo en la categoría de 47 kilos.
“El 15 de agosto fue un día negro para todas las mujeres y niñas de Afganistán porque los talibanes tomaron el control de mi país y yo estaba en Kabul preparándome para los Juegos Paralímpicos de Tokio”, recuerda.
“Dejé mi país el 17 de agosto y dejé toda mi vida en Afganistán. Pero aún así, me siento muy orgullosa y fuerte por seguir luchando por mi deporte, por mi familia, por todas las chicas de Afganistán y por el millón de refugiados que hay hoy”, sentencia.
Por su parte, Femita Ayanbeku, velocista estadounidense de ascendencia haitiana y nigeriana, también está dejando una marca en estos juegos. Tras perder una pierna en un accidente automovilístico a los 11 años, no solo ha destacado como atleta de élite, sino que tiene la particularidad de participar en París 2024 poco después de dar a luz.
“Convertirse en madre es uno de los mayores regalos de todos. Ser una atleta de élite es uno de los mayores logros de todos”, expresó Ayanbeku antes de su competencia, subrayando su compromiso con ambos roles.

