Denuncian que el salario mínimo en Venezuela permanece congelado en 130 bolívares desde marzo de 2022, gremios y centrales obreras denuncian que la política de «bonificación» profundiza la precariedad laboral en el país
Con información de Nota de Prensa
Nacionales
LA NUEVA ANTORCHA.— Venezuela ha alcanzado esta semana un hito crítico en su historia laboral: cuatro años sin un ajuste del salario mínimo nacional. Gremios, sindicatos y representantes de la sociedad civil alzaron su voz este martes para denunciar que el sueldo base de 130 bolívares, que hoy equivale a menos de 0,40 centavos de dólar según la tasa oficial, ha dejado de cumplir su función constitucional.
El «Ingreso Mínimo Integral» bajo la lupa
A pesar de que el Ejecutivo Nacional ha implementado ajustes en el llamado «Ingreso Mínimo Integral» (IMI) a través de bonificaciones como el Bono de Guerra Económica y el Cestaticket, los cuales suman aproximadamente 130 dólares mensuales, los trabajadores denuncian que esta estrategia es insuficiente.
La principal crítica radica en que estos montos no tienen incidencia salarial. Al no formar parte del salario base, no se computan para el cálculo de:
- Vacaciones y bonos vacacionales.
- Utilidades y aguinaldos.
- Prestaciones sociales (fideicomisos).
- Aportes para la seguridad social y pensiones.
Exigencias de los sectores productivos
Diversas centrales obreras y dirigentes sociales han coincidido en que el Estado venezolano cuenta con los recursos suficientes, provenientes de la recaudación fiscal y los ingresos petroleros, para decretar un aumento inmediato. La propuesta unificada de los sectores en conflicto se centra en:
- Sueldo base de 300 dólares: Establecer un piso salarial que permita acercarse al costo de la canasta básica alimentaria.
- Salarización de los bonos: Incorporar los pagos discrecionales al salario integral para rescatar el valor del ahorro del trabajador.
- Cumplimiento del Artículo 91: Hacer valer el mandato constitucional que obliga al Estado a garantizar un salario suficiente para vivir con dignidad.
Un panorama de incertidumbre
La ausencia de un cronograma de ajustes y la política de «indexación de bonos» han generado un clima de descontento que se traduce en protestas recurrentes en el sector salud y educación. Los expertos económicos advierten que, sin una reforma que fortalezca el salario real, el consumo interno seguirá estancado y la fuga de talento joven hacia el exterior continuará siendo una constante.
»No se trata de recibir bonos de supervivencia, se trata de recuperar la dignidad del trabajo», sentenciaron portavoces sindicales durante las jornadas de protesta de esta semana.

