Más de 2.000 familias denuncian la intención de empotrar tuberías de aguas negras de un nuevo urbanismo en una red que ya cuenta con ocho colectores colapsados y graves desbordamientos en la zona
Por William Miquilena / CNP 9192
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA.— Los habitantes de la urbanización Fundación Mendoza elevaron una enérgica denuncia este martes ante lo que consideran una amenaza directa a su calidad de vida: la construcción de una acometida de aguas negras proveniente de un urbanismo cercano que pretende ser conectada a su ya deteriorada red de alcantarillado.
El ingeniero José Mujica, actuando como vocero del grupo de vecinos integrado por Nelly de Márquez, Arelys Rodríguez, Freddy Hernández, Marta Matos y Yesenia Zambrano, entre otros, expresó la profunda preocupación que embarga a la comunidad. Según Mujica, no existe claridad sobre si el proyecto cuenta con la permisología adecuada o si se realizaron los cálculos técnicos necesarios para evitar un desastre sanitario.
Un sistema al borde del abismo
La principal alarma de los residentes radica en que la infraestructura actual de la Fundación Mendoza ya se encuentra superada. «Ya de por sí tenemos ocho puntos que están colapsados y los estamos denunciando hace años sin que hayan sido corregidos», señaló Mujica en representación de las 2.000 familias que habitan el sector.
Los vecinos resaltaron que existen descargas cloacales particulares ya obstruidas y que, incluso, en la Avenida Raúl Leoni se pueden observar desbordamientos de aguas negras constantes. La incorporación de un nuevo flujo de desechos podría ser «fatal» para el sistema, provocando un colapso total en pocos meses.
Exigencia de respuestas
La comunidad exige a los organismos oficiales una explicación técnica detallada y transparente. «Queremos que nos expliquen si esto va a funcionar como tal y no que en tres o seis meses nos colapsemos todos por no haber planeado bien la cuestión», puntualizó el ingeniero Mujica.
Los afectados reiteraron que no están dispuestos a permitir que se agrave la calamidad pública que ya padecen por la falta de mantenimiento estructural, mientras las autoridades continúan realizando obras de manera improvisada que ponen en riesgo la salud colectiva.

