Combatientes latinoamericanos, sobre todo colombianos, se han unido a las Fuerzas Armadas ucranianas desde la invasión rusa de febrero de 2022. En las redes sociales, incluida TikTok, algunos parecen satisfechos. Pero otros son más críticos e incluso describen su experiencia como una pesadilla. Los Observadores, de France 24, investiga esta faceta menos conocida de la guerra en Ucrania
Con información de France 24
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA.- Pocos días después de que Rusia invadiera Ucrania en febrero de 2022, el presidente Volodímir Zelenski hizo un llamado público a los extranjeros para que se unieran a su país. Miles de voluntarios respondieron a su llamamiento, en su mayoría occidentales convencidos de que debían ayudar a los ucranianos contra los rusos.
El perfil de estos extranjeros fue cambiando poco a poco, con la llegada de combatientes de otras regiones –como América Latina–, con motivaciones más materiales: deudas que pagar, el deseo de ayudar a sus seres queridos, la esperanza de una vida mejor, etc.

La mayoría de los latinoamericanos que se unieron a las filas en Ucrania ya tenían experiencia militar: algunos habían dejado el ejército en su país de origen para ir allí, otros se habían retirado varios años antes.
Operación de «seducción» en las redes sociales
La presencia de estos combatientes latinoamericanos en Ucrania puede verse en las redes sociales, sobre todo en TikTok.
En videos en español, algunos de ellos dan consejos prácticos, por ejemplo sobre cómo llegar, o hacen llamamientos para que la gente se una a sus unidades, como este hombre que se hace llamar ‘Enfoque Latino’.
En este video se explica la posible remuneración que un mercenario podría recibir en pesos colombianos. La cifra es 16 veces el salario mínimo del país suramericano.
Estos vídeos acumulan a veces varios millones de visitas.
Su impacto es real: Juan Perdomo, un colombiano que pasó tres meses en Ucrania este año, contó a France 24 que se fue allí después de ver este tipo de contenidos. Otros latinoamericanos y sus familiares dicen lo mismo.
Por su parte, las unidades de las Fuerzas Armadas ucranianas también multiplican sus vídeos promocionales en las redes sociales. La mayoría de estas páginas están en ucraniano, pero algunas están ahora también en inglés y español. El objetivo: atraer a nuevos reclutas del extranjero.

Muertos en misión
Algunos latinoamericanos parecen satisfechos en Ucrania, pero otros tienen una visión cuando menos desencantada de su experiencia.
Juan Perdomo regresó a Colombia después de servir en el Batallón 204 y en la Brigada 59, con la que su hermano Jorge Luis participó en una misión de la que nunca regresó.
Fue a finales, pocos días después de incorporarse a la brigada. Su misión, llevada a cabo junto a otros ocho colombianos, tuvo lugar cerca de la línea del frente en Krasnohorivka, a unos 30 kilómetros de Donetsk.
«Mi hermano y sus compañeros fueron enviados a un edificio. Tenían que defenderlo, no dejar avanzar a los rusos», cuenta Perdomo. Nadie sabe exactamente qué pasó, pero ninguno de los nueve colombianos regresó jamás. «El error fue que los comandantes no habían organizado nada. Solo dijeron ‘vayan a una misión, sostengan este edificio’, y eso fue todo», dice Perdomo.
A principios de junio, otros hombres de la brigada 59 fueron enviados como refuerzos: de nuevo, dos de ellos, también colombianos, no regresaron.
Rusia anunció entonces que había capturado a uno de los colombianos del grupo de nueve. Desde entonces, sin embargo, no ha habido más comunicaciones al respecto.
Los «desaparecidos»
En Colombia, las familias de los hombres implicados en esta misión no saben lo que pasó. Viviana Marín, la esposa de uno de los hombres, explica:
Como no tenía ninguna información de nadie, me puse en contacto con ‘Enfoque Latino’ en TikTok. Me dijo: ‘Toda esta unidad cayó por un ataque ruso’. Así empezó todo, porque si no, nadie me llamaba para decirme ‘esto es lo que está pasando con tu marido’. Entonces me puse en contacto con el consulado de nuestro país en Polonia. Luego seguí escribiéndoles y me dijeron que Ucrania les había informado de que mi marido estaba desaparecido en combate
«Desaparecido»: esto es lo que se dice a los familiares cuando no se recupera ningún cadáver. Es una situación recurrente en el frente. Pero incluso cuando se recuperan cuerpos, esta es a veces la respuesta que se da a las familias.
La condición de «desaparecido» genera muchas incertidumbres a las familias, por no hablar de las implicaciones financieras. En teoría, cuando un combatiente es declarado desaparecido, su familia puede seguir percibiendo su salario. Pero si se le declara muerto, la cantidad es mucho mayor: unos 340.000 euros. Sin embargo, para recibir este dinero, las familias colombianas tienen que pasar por una serie de complejos trámites.
En julio, Ucrania ordenó una inspección de la Brigada 59 debido a las «recientes pérdidas» de la unidad, sin dar más detalles. Nuestra redacción se puso en contacto con las autoridades ucranianas y, tras varios recordatorios, se nos concedió una entrevista con un oficial de la Legión Internacional de la Dirección General de Inteligencia ucraniana, dependiente del Ministerio de Defensa. Respondió a algunas de nuestras preguntas, pero solo a las de carácter general.
En junio, Colombia indicó que no apoyaba el alistamiento de sus compatriotas en el Ejército ucraniano y uno de sus embajadores denunció que se les utilizaba como «carne de cañón».
Contactado por nuestra redacción, el país afirma que 57 de sus nacionales ya han muerto allí y 77 están desaparecidos.
En agosto, el Gobierno presentó un proyecto de ley destinado a impedir que sus nacionales sean reclutados en conflictos exteriores.
Van 51 colombianos muertos que se han ido como mercenarios a Ucrania! Estoy tramitando la repatriación del cadaver del último muerto en combate hace 3 días. Gracias a Embajada de Polonia que es puente de comunicación y dolorosos trámites. NO VAYAN A MATAR Y MATARSE en una guerra…— Roy Barreras (@RoyBarreras) June 4, 2024
Un ‘mercado de mercenarios’ con sello colombiano: de Haití a Medio Oriente
El alto número de militares retirados en Colombia, vinculado a décadas de conflicto armado, ha facilitado que muchos sean reclutados como mercenarios en otros países.
Se estima que mensualmente unos 50 exmilitares colombianos viajan a destinos como los Emiratos Árabes Unidos para trabajar en labores de seguridad, además de su participación en conflictos en Irak, Afganistán y otros países.
Este fenómeno está asociado a su experiencia militar y la falta de oportunidades civiles tras su retiro. Además, empresas como Blackwater han contratado a miles de exmilitares colombianos desde 2006 para operaciones internacionales.
De Haití hasta Sudán hay también trazos de exmilitares colombianos en conflictos armados. Más recientemente, el portal colombiano ‘La Silla Vacía’ reveló como 300 colombianos estarían en Sudán, país que se encuentra en guerra desde abril de 2023, y por lo menos 40 de ellos en contra de su voluntad.
La historia es la misma desde 2006: empresas aparentemente de seguridad contratan a militares retirados o promueven el retiro de militares colombianos para llevarlos a prestar seguridad a países de Medio Oriente.
Las cifras que ofrecen son atractivas y difíciles de obtener en el país: según consultó France 24, estas compañías ofrecen desde 2.000 USD hasta 4.000 USD dependiendo del rango y la experiencia que haya ocupado en la fuerzas militares del país.
La presunta implicación de mercenarios colombianos en el asesinato del presidente de Haití Jovenel Moïse, el 7 de julio de 2021, generó atención internacional.
Según las investigaciones iniciales, al menos 26 colombianos, en su mayoría exmilitares, fueron identificados como parte del grupo que llevó a cabo el ataque en la residencia presidencial. De estos, algunos murieron durante los enfrentamientos con las fuerzas haitianas, mientras que otros fueron capturados y enfrentan procesos judiciales en Haití.

