A una semana del desastre de magnitud 7,2 y 7,5 que devastó la franja norte-central, los heridos superan los 10.500. Equipos internacionales redoblan esfuerzos a contrarreloj entre los escombros, mientras las autoridades incrementan el patrullaje para frenar incidentes y saqueos aislados en comercios colapsados
Por William Miquilena CNP 9192
Sucesos
LA NUEVA ANTORCHA. — El balance oficial del doble terremoto que golpeó el norte del país el pasado miércoles 24 de junio continúa en un doloroso ascenso. De acuerdo con el último reporte emitido por las autoridades nacionales y parlamentarias, la cifra de fallecidos confirmados se ubica en 1.943 personas, mientras que los heridos ya alcanzan los 10.571, colapsando la red hospitalaria de los estados La Guaira, Caracas, Miranda, Aragua y Carabobo.
El desastre —causado por un sismo premonitor de 7,2 y un evento principal de 7,5 con apenas 39 segundos de diferencia— mantiene a la nación en un vilo humanitario, agravado por más de 600 réplicas que han dificultado las labores de remoción de sedimentos e inspección en unas 59.000 estructuras afectadas según estimaciones satelitales preliminares.
Rescates a contrarreloj y miles de desaparecidos
Los operativos de búsqueda, coordinados por Protección Civil, los Bomberos y la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), junto con brigadas internacionales de la ONU y países aliados, trabajan sin descanso. En las últimas 48 horas se han logrado milagrosos rescates de personas vivas que permanecían bajo los escombros de edificios multifamiliares derrumbados en zonas críticas como Tanaguarena, Catia La Mar y el municipio Chacao en Caracas.
No obstante, la incertidumbre envuelve el destino de miles de ciudadanos. Aunque las agencias locales procesan denuncias de extravíos de forma manual por fallas de conectividad, estimaciones de organismos internacionales advierten que la cifra global de desaparecidos podría superar los miles de personas en las barriadas del litoral central y en los sectores densamente poblados de la capital donde los desplomes de infraestructuras de uso mixto fueron masivos.
Contención de saqueos y despliegue de seguridad
La desesperación por agua, alimentos y medicinas, sumada al corte prolongado del suministro eléctrico en los sectores más golpeados, generó incidentes aislados de saqueos y hurtos en locales comerciales caídos o desatendidos durante los primeros días de la emergencia.
Para contener los focos de violencia y garantizar la cadena de distribución de ayuda humanitaria, el Ejecutivo ordenó un estricto despliegue de seguridad ciudadana militar y policial. Los operativos ya han dejado decenas de detenciones civiles por vandalismo, e incluso el procesamiento judicial de cuatro funcionarios policiales acusados de apropiarse de dinero en efectivo hallado entre las estructuras colapsadas.
Ayuda internacional en camino
A medida que misiones extranjeras como el equipo USAR de Países Bajos concluyen sus fases de búsqueda extrema para dar paso a la asistencia logística de emergencia, nuevos contingentes internacionales arriban al territorio. Se espera para las próximas horas la llegada de un hospital de campaña y cooperantes provenientes de España, sumado a recursos de emergencia enviados por la Unión Europea, China, India y Panamá para asistir a las más de 12.000 familias formalmente registradas como damnificadas.
Las autoridades reiteran el llamado a la calma y exhortan a la población a mantenerse en áreas abiertas o refugios transitorios autorizados ante la persistencia de réplicas moderadas en toda la cordillera de la costa.

