Mié. Ago 12th, 2026

Las intensas labores de rescate entre los escombros alimentan la esperanza de miles de familias tras el violento terremoto en territorio colombiano, al tiempo que potentes tormentas e inundaciones amenazan con intensificarse en suelo estadounidense

Redacción LNA

Internacionales

LA NUEVA ANTORCHA. — Un devastador terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia con epicentro en el municipio de San José del Palmar, Chocó. El violento movimiento telúrico se sintió con fuerza en ciudades clave como Cali, Pereira y Manizales, provocando severos colapsos estructurales y el despliegue inmediato de los organismos de socorro. Las autoridades colombianas declararon el estado de desastre nacional, mientras las cifras oficiales confirman un trágico balance provisional con más de dos centenares de fallecidos y más de 1.300 personas heridas.

​A pesar de la magnitud del desastre, el trabajo ininterrumpido de bomberos, militares y equipos caninos ha permitido rescatar a varios sobrevivientes atrapados bajo toneladas de concreto. Estos milagrosos hallazgos en medio de las ruinas han renovado la fe y la esperanza de miles de familias que se concentran en los puntos de colapso, esperando angustiosamente noticias de sus seres queridos desaparecidos.

​El impacto del sismo ha paralizado amplias zonas del centro-occidente colombiano debido al cierre de varios aeropuertos regionales y a los severos deslizamientos que bloquean las principales vías terrestres. Mientras el Servicio Geológico Colombiano continúa monitoreando decenas de réplicas, la comunidad internacional ha comenzado a movilizar las primeras toneladas de ayuda humanitaria y equipos especializados para atender la contingencia.

​En otro frente de emergencia ambiental, el Medio Oeste de Estados Unidos enfrenta los severos estragos de un agresivo sistema de tormentas. Las autoridades estadounidenses confirmaron la muerte de al menos tres personas en los estados de Indiana y Ohio a causa de la caída de árboles, accidentes estructurales e inundaciones repentinas, evidenciando la peligrosidad del temporal que azota a esa región.

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​Las severas ráfagas de viento, que superaron en algunas localidades los 130 km/h, derribaron tendidos eléctricos y dejaron a más de un millón de hogares y comercios a oscuras en estados como Illinois, Indiana, Ohio y Kentucky. Las cuadrillas de servicios públicos trabajan contra el reloj para despejar las vías obstruidas y restablecer el suministro, en medio de declaraciones de emergencia local por los cuantiosos daños materiales.

​El Servicio Meteorológico Nacional de EE. UU. advirtió que la amenaza está lejos de terminar, debido a que se pronostican nuevas precipitaciones intensas e inundaciones en amplias zonas del área afectada durante las próximas horas. Ambas crisis continentales mantienen en alerta máxima a los cuerpos de seguridad y de protección civil, centrando la prioridad absoluta en la salvaguarda de vidas humanas.