Jue. Sep 17th, 2026

Dios la reciba en su Gloria

Por Alberto García

Regiones / Anzoátegui

LA NUEVA ANTORCHA.— El gremio de reporteros gráficos y periodistas del estado Anzoátegui se viste de luto para despedir a María Alejandra Upamo, una profesional excepcional cuya mirada, a través del lente, se convirtió en el testimonio fiel de la historia reciente de nuestra región.

​Un legado que corre por las venas

​María Alejandra no solo fue una fotógrafa talentosa, sino parte de una estirpe dedicada a la imagen y la noticia. Hija del reconocido reportero gráfico Andrés Upamo y hermana de Andresito Upamo —quien también dejó su huella en diversos medios impresos regionales—, María Alejandra honró el apellido con una trayectoria impecable en medios impresos y audiovisuales del estado.

​Valentía frente al compromiso de informar

​Su carrera se caracterizó por la firmeza y el coraje. En tiempos donde el ejercicio del periodismo enfrentó sus mayores retos, Upamo se mantuvo en la primera línea de las coberturas de alto riesgo.

​Defensora de la libertad: Enfrentó con determinación intentos de silenciar su lente, defendiendo siempre el derecho de los ciudadanos a estar informados.
​Sensibilidad y precisión: Su capacidad para capturar momentos históricos en contextos adversos la convirtió en un referente de ética y perseverancia.
​Mentoría implícita: Se transformó en un ejemplo para las nuevas generaciones de fotoperiodistas, demostrando que es posible adaptarse a entornos difíciles sin perder la esencia ni la calidad humana.

​Homenaje y despedida

​El gremio gráfico, reconociendo su labor como una defensora incansable del reporterismo ante las presiones y violaciones a la prensa, invita a todos sus colegas, amigos y allegados a una vigilia en su honor para rendirle tributo eterno.

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​María Alejandra Upamo nos deja un archivo visual invaluable y un vacío difícil de llenar en las salas de redacción. Su legado de imágenes impactantes y compromiso ético seguirá inspirando al fotoperiodismo venezolano.

​Descansa en paz, María Alejandra; tu «clic» resuena para siempre en nuestra memoria.