Sáb. Sep 19th, 2026

El inicio del retiro de asesores de seguridad y personal médico cubano marca un punto de inflexión en la alianza Caracas-La Habana, sugiriendo un reacomodo estratégico ante la presión internacional y la crisis de supervivencia del régimen

Con información de Agencias

Nacionales

LA NUEVA ANTORCHA.— En lo que analistas califican como un movimiento tectónico dentro del tablero de poder venezolano, se ha confirmado el inicio de una salida progresiva de personal cubano del país. Según reportes de Reuters y fuentes cercanas a la operación, el repliegue incluye no solo a las brigadas médicas, sino también a piezas clave del aparato de asesoría en seguridad que ha servido de columna vertebral al chavismo durante décadas.

De «hermandad» a cálculo de supervivencia

​Durante más de veinte años, la presencia cubana en Venezuela no fue ornamental. La estructura de inteligencia y control interno diseñada por La Habana ha sido el blindaje principal del Palacio de Miraflores. Sin embargo, la actual dinámica sugiere que el «matrimonio por conveniencia» enfrenta su prueba más dura.

​Este movimiento coincide con un endurecimiento del pulso regional sobre Cuba y el asfixia de sus fuentes de ingresos externos. La salida de estos activos no responde a un cambio de principios ideológicos, sino a un crudo cálculo de conveniencia: cuando el costo de mantener la injerencia supera el beneficio político, las piezas comienzan a moverse.

El factor seguridad: entre la medicina y la inteligencia

​Si bien la narrativa oficial suele centrarse en la labor humanitaria de los médicos, las denuncias sobre el uso de estas brigadas como fachada para operadores de seguridad son recurrentes. Lo verificable hoy no son las consignas, sino el flujo migratorio: el engranaje que sostenía el control social y militar se está debilitando.

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Un mensaje de vulnerabilidad

​La consolidación de esta retirada envía un mensaje brutal al resto de la región: el régimen venezolano está soltando piezas clave. Este repliegue podría ser el síntoma de una administración que, ante el temor de perder el tablero completo, intenta aligerar carga o proteger sus activos antes de un desenlace incierto.

​La salida de los cubanos no es solo un dato logístico; es la evidencia de que el aparato que diseñó la resistencia del chavismo está en fase de repliegue.