Con Redacción LNA
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LA NUEVA ANTORCHA.— En un movimiento que redefine el tablero militar venezolano, Delcy Rodríguez anunció la remoción del General en Jefe Vladimir Padrino López del Ministerio de la Defensa, poniendo fin a una gestión de más de una década al frente de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
A través de sus canales oficiales, Rodríguez informó que Padrino López será sustituido por el General Gustavo González López, exdirector del SEBIN. «Agradecemos al G/J Vladimir Padrino López por su entrega y lealtad a la Patria. Estamos seguros de que asumirá con el mismo compromiso las nuevas responsabilidades que le serán encomendadas», expresó la funcionaria.
El fin de la era Padrino
Padrino López se retira como el ministro de Defensa más longevo en la historia del chavismo. Durante su gestión, no solo controló la institución armada, sino que coordinó mecanismos clave como la Gran Misión Abastecimiento Soberano y fue el principal soporte militar de Nicolás Maduro en las crisis de 2014, 2017 y 2019.
Cabe destacar que Padrino López enfrenta sanciones internacionales por parte de Estados Unidos, Canadá, la Unión Europea y el Reino Unido, acusado de violaciones a los derechos humanos, corrupción y narcotráfico. Tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero por fuerzas estadounidenses, Padrino se había mantenido al frente de la FANB exigiendo la liberación del mandatario.
Perfil del nuevo Ministro: Gustavo González López
El sucesor, Gustavo González López, es una figura conocida por su línea dura dentro del aparato de inteligencia. Graduado en la Academia Militar en 1982, su ascenso en la función pública incluyó la presidencia del Metro de Caracas y el comando de la Milicia Bolivariana.
Sin embargo, su rol más prominente fue como director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN), organismo señalado por detenciones arbitrarias y torturas en centros como El Helicoide. González López también se encuentra bajo sanciones de Estados Unidos desde 2015 por su responsabilidad en la represión de protestas y la erosión de los derechos democráticos en el país.
Esta reorganización ocurre en un contexto de máxima tensión política y militar, tras la detención de las principales figuras del Poder Ejecutivo a principios de año.

