El dirigente sindical confronta la convocatoria de Carlos Ortega para el próximo 12 de marzo, recordando las consecuencias del sabotaje petrolero de 2002 y el abandono de las bases por parte de la antigua dirigencia
Con información de Nota de Prensa
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA— El dirigente sindical Raúl Parica, secretario de Relaciones Internacionales de la FUTPV y secretario ejecutivo de la CST-CCP, fijó una posición crítica y firme frente a los recientes llamados a la movilización realizados por Carlos Ortega desde el exterior.
Parica calificó de «aventura política» la convocatoria pautada para el próximo 12 de marzo, señalando que los sectores sindicales deben mantener la memoria histórica sobre quiénes han utilizado la lucha reivindicativa como un peón para la desestabilización del país.
Recordó que el historial de Ortega está marcado por el engaño a la clase obrera, remontándose a los eventos de abril de 2002. En aquel entonces, la dirigencia de la CTV, en alianza con sectores empresariales y militares, condujo a los trabajadores hacia una confrontación que buscaba romper el hilo constitucional, solo para que Ortega terminara siendo excluido por el propio gobierno de facto de Pedro Carmona Estanga.
«Es el mismo guion de diciembre de 2002», enfatizó Parica al rememorar el paro petrolero que puso en riesgo la seguridad nacional y la vida de las comunidades adyacentes a las refinerías. Según el dirigente, Ortega arengó a la nómina de PDVSA a abandonar sus puestos de trabajo para luego declarar ante los medios que el conflicto «se le había ido de las manos», dejando a la deriva a miles de personas que confiaron en su liderazgo.
Para el líder sindical, la pretensión de Ortega de dirigir al pueblo trabajador desde el exilio es una muestra de desconexión y oportunismo. Parica denunció que se intenta manipular las necesidades actuales de los sectores laborales —como el magisterio, la salud y los extrabajadores de la industria petrolera a quienes ordenó abandonar sus puestos y luego desacatar el llamado del entonces ministro Alí Rodríguez Araque— para convertirlas en un foco de caos político, bajo una supuesta ley de amnistía que solo busca favorecer a quienes han saboteado la economía nacional.
Finalmente, Raúl Parica hizo un llamado urgente a la unidad de la clase obrera auténtica para no dejarse utilizar por «el líder del fracaso». Aseguró que la verdadera defensa de los derechos laborales se ejerce en el territorio, junto al trabajador, y no bajo las órdenes de quienes optaron por el abandono en los momentos de mayor tensión.

