Con información de Nota de Prensa
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA.- El sistema económico venezolano ha entrado en un estado de «caos» debido a su «incapacidad financiera» estructural, según análisis internos y el sentir popular. La situación ha llevado el descontento social a un nivel de «alerta roja», con consecuencias directas en la calidad de vida de los ciudadanos, expresó el dirigente Juan Velásquez.
La administración actual, calificada en algunos círculos como una «fatal dictadura» que evoca un «sistema inhumano» y un «campo de concentración» bajo el mando del presidente Nicolás Maduro, ha mantenido el salario mínimo en 130 bolívares (Bs), agregó Velásquez.
A pesar de las promesas de estabilidad, la administración culpa al «imperio y sus sanciones» por la pérdida de control sobre la inflación, denunció Juan Velásquez.
Los indicadores económicos reflejan la magnitud del colapso:
- Dólar Oficial: 168,44 Bs.
- Dólar Paralelo (al día de hoy): 220 Bs.
- Valor Real del Salario Mínimo: Aproximadamente un dólar ($1) mensual.
Este desplome del poder adquisitivo consolida el descontento generalizado y la desesperación de la población.
Inminente Salida del Poder y Preparación de Cuadros
Fuentes cercanas a la oposición y analistas internacionales señalan que el presidente Maduro es consciente de que su «salida es inminente» ante el masivo descontento popular y el potencial quiebre en las estructuras de poder.
Se reporta que la oposición externa, liderada por figuras como el expresidente de EE. UU. Donald Trump, está a la espera de un «quiebre de las Fuerzas Armadas» venezolanas como detonante clave para el cambio de régimen.
A la par, se ha denunciado que la cúpula chavista, presuntamente dirigida desde Cuba, está «preparando a los cuadros» que podrían ser utilizados para «encender el país» y desestabilizar un eventual nuevo gobierno, en un intento de reeditar tácticas de desestabilización política.
Raíces Históricas de la Desestabilización (Perspectiva de Fuente)
La injerencia cubana en la desestabilización venezolana es vista por estas fuentes como una estrategia histórica. Se recuerda que la influencia cubana y los intentos de desestabilización han sido una constante desde hace décadas, remontándose al estallido social del 27 de febrero de 1989 (el «Caracazo»), posterior a la toma de posesión del entonces presidente Carlos Andrés Pérez (CAP).
Esta estrategia se vincula directamente con un resentimiento histórico: la negativa de Rómulo Betancourt a Fidel Castro en 1959 de proveerle 300.000 barriles diarios de petróleo sin pago adelantado y a precio internacional. Según esta narrativa, desde ese momento, Fidel Castro se propuso activamente desestabilizar la democracia venezolana utilizando la guerrilla y otros medios.

