Mié. Jul 29th, 2026

Con información de Nota de Prensa

Regiones / Anzoátegui

LA NUEVA ANTORCHA.- El sistema económico venezolano ha entrado en un estado de «caos» debido a su «incapacidad financiera» estructural, según análisis internos y el sentir popular. La situación ha llevado el descontento social a un nivel de «alerta roja», con consecuencias directas en la calidad de vida de los ciudadanos, expresó el dirigente Juan Velásquez.

​La administración actual, calificada en algunos círculos como una «fatal dictadura» que evoca un «sistema inhumano» y un «campo de concentración» bajo el mando del presidente Nicolás Maduro, ha mantenido el salario mínimo en 130 bolívares (Bs), agregó Velásquez.

​A pesar de las promesas de estabilidad, la administración culpa al «imperio y sus sanciones» por la pérdida de control sobre la inflación, denunció Juan Velásquez.

​Los indicadores económicos reflejan la magnitud del colapso:

  • Dólar Oficial: 168,44 Bs.
  • Dólar Paralelo (al día de hoy): 220 Bs.
  • Valor Real del Salario Mínimo: Aproximadamente un dólar ($1) mensual.

​Este desplome del poder adquisitivo consolida el descontento generalizado y la desesperación de la población.

Inminente Salida del Poder y Preparación de Cuadros

​Fuentes cercanas a la oposición y analistas internacionales señalan que el presidente Maduro es consciente de que su «salida es inminente» ante el masivo descontento popular y el potencial quiebre en las estructuras de poder.

​Se reporta que la oposición externa, liderada por figuras como el expresidente de EE. UU. Donald Trump, está a la espera de un «quiebre de las Fuerzas Armadas» venezolanas como detonante clave para el cambio de régimen.

​A la par, se ha denunciado que la cúpula chavista, presuntamente dirigida desde Cuba, está «preparando a los cuadros» que podrían ser utilizados para «encender el país» y desestabilizar un eventual nuevo gobierno, en un intento de reeditar tácticas de desestabilización política.

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Raíces Históricas de la Desestabilización (Perspectiva de Fuente)

​La injerencia cubana en la desestabilización venezolana es vista por estas fuentes como una estrategia histórica. Se recuerda que la influencia cubana y los intentos de desestabilización han sido una constante desde hace décadas, remontándose al estallido social del 27 de febrero de 1989 (el «Caracazo»), posterior a la toma de posesión del entonces presidente Carlos Andrés Pérez (CAP).

​Esta estrategia se vincula directamente con un resentimiento histórico: la negativa de Rómulo Betancourt a Fidel Castro en 1959 de proveerle 300.000 barriles diarios de petróleo sin pago adelantado y a precio internacional. Según esta narrativa, desde ese momento, Fidel Castro se propuso activamente desestabilizar la democracia venezolana utilizando la guerrilla y otros medios.