Ciudadanos y el director de la U.E. Dr. Pedro Garroni Núñez denuncian las graves consecuencias del reciente escape de gas tóxico por el incendio en la Laguna de Azufre de la Petroquímica José Antonio Anzoátegui. Exigen operativos de salud, peritaje ambiental y atención inmediata a la crisis de agua que agrava la situación, con múltiples reportes de problemas respiratorios, mareos y plantas secándose
Con información de Nota de Prensa
Regiones / Anzoátegui
LA NUEVA ANTORCHA.- La comunidad de Anzoátegui se encuentra en estado de alarma tras las emanaciones de gases tóxicos provenientes del incendio en la Laguna de Azufre de la Petroquímica José Antonio Anzoátegui, según reportes de Aída Amatima y declaraciones del director de la U.E. Dr. Pedro Garroni Núñez, Eduardo Macayo.
Emergencia Sanitaria y Ambiental
Aída Amatima califica el evento como «grave» y lamenta la falta de respuesta institucional: «Yo pensé que harían un operativo y revisar a todas las personas, revisar sus pulmones, venir el perito para saber cómo está la toxicidad del ambiente, estamos todos intoxicados».
Se reporta que el impacto en la salud es visible, con niños presentando estornudos, mareos y dolor de cabeza. La denunciante asegura: «No es juego lo que nos sucedió». Adicionalmente, se menciona un impacto ecológico, pues «las plantas se están secando» en los sectores afectados.
El director Eduardo Macayo confirmó la emergencia ocurrida el pasado viernes, destacando la seriedad de la situación. La crisis sanitaria es tal que:
- Se está trasladando a personas afectadas a Caigua para recibir atención.
- La doctora que atendía a la comunidad se ausentó por problemas de salud derivados de la propia emergencia.
- Existe una necesidad urgente de personal médico para atender los problemas respiratorios en El Pilar y Chichicual.
Crisis de Agua Agrava la Situación
La denuncia también subraya que la escasez de agua potable está intensificando el sufrimiento de los afectados. «Hace falta mucha agua, son muchos los sectores y solo una sola nodriza trae agua», afirma Aída Amatima. Esta desesperación ha llevado a los ciudadanos a poner «trancas en el bolivariano para cuando llega la nodriza y llevársela», un reflejo del alto desespero por el líquido vital.
Los denunciantes hacen un llamado a «los que les compete» para que respondan sobre lo sucedido, realicen un operativo de salud integral y evalúen la toxicidad ambiental que amenaza la vida y el ecosistema de la región.

