El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, libra una batalla por mantener la supremacía del dólar en un mundo inminentemente globalizado
Con análisis del periodista venezolano William Miquilena / Colegio Nacional de Periodistas 9.192
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA.- La discusión sobre la hegemonía del dólar estadounidense en el comercio y las finanzas globales, catalizada en gran medida por las políticas comerciales y arancelarias de la anterior administración Trump, sigue siendo un punto central de análisis para gobiernos, bancos centrales y analistas económicos en todo el mundo. A pesar del paso del tiempo desde el final de dicha administración, sus acciones reforzaron la determinación de bloques como los BRICS y la Eurozona para buscar una mayor diversificación y autonomía monetaria, redefiniendo el panorama financiero internacional.
Durante su mandato, el expresidente Donald Trump implementó una agresiva política arancelaria, buscando renegociar acuerdos comerciales y proteger la industria estadounidense. Si bien estas medidas tuvieron un impacto directo en las cadenas de suministro y las relaciones comerciales, también encendieron alarmas sobre el uso del dólar y el sistema financiero global como herramientas de política exterior, impulsando a otras potencias a explorar alternativas.
«La era Trump marcó un antes y un después en la percepción global sobre la estabilidad y la imparcialidad del sistema monetario internacional».
Estas políticas de Trump y un mundo que va rumbo a la globalización y la eliminación de las fronteras estimularon la búsqueda de alternativas al dólar por parte de otros países y bloques».
El Rol de los BRICS en la Desdolarización:
El bloque BRICS, que recientemente ha expandido su membresía para incluir a países como Arabia Saudita, Irán y los Emiratos Árabes Unidos, ha intensificado sus esfuerzos para reducir la dependencia del dólar. Sus iniciativas clave incluyen:
- Promoción del comercio en monedas locales: Impulsando el uso de yuanes, rublos, rupias y otras divisas nacionales en sus transacciones bilaterales y multilaterales.
- Desarrollo de sistemas de pago alternativos: Buscando crear redes que puedan operar al margen del sistema SWIFT, dominado por Occidente, para mitigar el riesgo de futuras sanciones.
- Discusiones sobre una posible moneda de reserva común: Aunque a largo plazo y compleja, la idea de una divisa respaldada por un «cesto» de materias primas o monedas nacionales sigue sobre la mesa.
El Euro busca Mayor Autonomía:
Por su parte, la Eurozona ha redoblado sus esfuerzos para fortalecer el papel internacional del euro. La Unión Europea, principal socio comercial de muchas economías, busca que el euro refleje su peso económico y geopolítico. Las tensiones comerciales bajo la administración Trump sirvieron como un claro recordatorio para la UE sobre la necesidad de reducir su vulnerabilidad y aumentar la autonomía estratégica en el ámbito financiero.
Impacto y Perspectivas:
Si bien el dólar estadounidense mantiene su posición dominante como principal moneda de reserva y de comercio mundial, la presión de los BRICS y el impulso del euro sugieren un futuro sistema monetario más multipolar. Las políticas de Trump, aunque ya no están en vigor, dejaron una huella duradera al acelerar las conversaciones y las acciones hacia la diversificación.
Analistas coinciden en que la transición será gradual, pero la tendencia hacia una mayor independencia monetaria y una diversificación de las reservas es innegable. Los próximos años serán cruciales para observar cómo estas dinámicas configuran la arquitectura financiera global y si los intentos por desplazar, o al menos equilibrar, la hegemonía del dólar ganan un impulso significativo.

