Vie. Jul 31st, 2026

La caída del heredero de Chávez revela una fractura interna donde la cúpula negoció su salida como «chivo expiatorio» para garantizar la inmunidad del aparato estatal y abrir una transición tutelada

Con información de Agencias

Nacionales

LA NUEVA ANTORCHA.– Lo que durante años pareció un bloque monolítico se resquebrajó definitivamente tras los sucesos del 3 de enero. La salida de Nicolás Maduro del Palacio de Miraflores no fue solo el resultado de la presión ciudadana o internacional, sino el desenlace de una operación interna de «control de daños».

En este nuevo escenario, Maduro ha pasado de ser el conductor de la revolución a convertirse en el peón caído, entregado por su propio entorno como el rostro único de la crisis para intentar limpiar el historial de una estructura que busca desesperadamente mantenerse a flote en la transición.

​Bajo la narrativa del «chivo expiatorio», sectores del alto mando militar y figuras clave del oficialismo parecen haber pactado una ruta donde el sacrificio de la figura presidencial sirve para concentrar todas las responsabilidades jurídicas y políticas en un solo hombre. Al señalar a Maduro como el único responsable del desacato al mandato popular del 28 de julio y de la posterior deriva violenta, la élite gobernante intenta resetear su imagen ante la comunidad internacional, sacrificando al líder para salvar el sistema y ganar tiempo en una mesa de negociación donde la libertad de unos pocos se paga con el destierro o la entrega de quien fuera, hasta hace poco, el hombre fuerte de Venezuela.

El Control de las Armas: Vladimir Padrino López

​Considerado por años como el «poder detrás del trono». Como Ministro de la Defensa, Padrino López no solo garantizó la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), sino que administró el sector económico más lucrativo: la importación de alimentos y suministros básicos.

  • El rol del «Chivo»: Mientras Maduro recibía las críticas por el hambre, el alto mando militar manejaba los puertos y las aduanas, enriqueciéndose con los sobrecostos y las divisas.
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​2. La Inteligencia y el Control Social: Iván Hernández Dala

​Como jefe de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) y de la Guardia de Honor Presidencial, él es quien realmente conocía cada paso de Maduro.

  • El factor de traición: Expertos sugieren que para que una captura como la de enero de 2026 ocurriera, tuvo que haber una «vista gorda» desde los anillos de seguridad más internos. Hernández Dala representa el brazo ejecutor que permitía la impunidad del narcotráfico a cambio de control político absoluto.

​3. El Sector Estratégico y Minero: Los Generales del Arco Minero

​En el sur de Venezuela, el control del oro, los diamantes y el coltán no pasa por Miraflores, sino por mandos militares regionales que operan en alianza con grupos irregulares.

  • La fachada: Maduro servía para legitimar estos operativos bajo el nombre de «soberanía minera», pero las ganancias han alimentado históricamente una caja negra que sostiene a la cúpula, lejos de las arcas públicas.

​4. El «Cártel de los Soles»: La red invisible

​Más que una organización con un solo líder, es una red de oficiales de alto rango que facilitan el tránsito de drogas.

  • Nombres históricos en la sombra: Personajes como Diosdado Cabello (quien siempre tuvo un pie en lo militar y otro en lo político) o generales que han pasado por la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), son señalados de ser los verdaderos operadores logísticos.
  • La teoría del sacrificio: La narrativa sugiere que estos grupos «entregaron» a la pieza más costosa y visible (Maduro) para intentar negociar una amnistía de facto o una transición donde sus capitales ilícitos no sean tocados.
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El «Pacto de Silencio» en Riesgo

​Lo que hace este momento tan explosivo es el interrogatorio en Nueva York. Si Maduro se siente abandonado por estos generales:

  1. ​Podría revelar las rutas exactas del narcotráfico controladas por la GNB.
  2. ​Podría dar nombres de los testaferros que lavan dinero militar en paraísos fiscales.
  3. ​Podría exponer los acuerdos secretos con grupos como el ELN o disidencias de las FARC que los militares gestionaban a sus espaldas