El primer ministro habló sobre este tema durante un acto celebrado en Jerusalén ante líderes de organizaciones judías estadounidenses, y afirmó que presentó la postura del país “con mucha claridad” en su última reunión con Trump
Con información de Infobae
Internacionales
LA NUEVA ANTORCHA.- El encuentro se produjo en un momento de máxima tensión diplomática, apenas tres días antes de que Irán y Estados Unidos celebren su segunda ronda de conversaciones nucleares, programada para este lunes 17 de febrero en Ginebra bajo mediación de Omán.
La demanda sobre misiles balísticos representa un cambio significativo en el discurso israelí. Aunque el programa nuclear iraní siempre fue definido como amenaza existencial, la guerra de 12 días entre ambos países en junio de 2025 demostró que los misiles convencionales de Irán pueden causar destrucción en territorio israelí.
Durante ese conflicto, Teherán lanzó aproximadamente 370 proyectiles balísticos contra Israel, de los cuales el sistema de defensa antimisiles interceptó un 86%. Los que penetraron las defensas causaron 29 muertes y daños extensos en infraestructura civil y militar.
Irán posee actualmente uno de los arsenales balísticos más grandes de Medio Oriente, con misiles de corto, medio y largo alcance. Según estimaciones de la inteligencia estadounidense, antes de la guerra de junio Teherán disponía de más de 3.000 misiles balísticos.
En esta foto, publicada el 5 de noviembre de 2019 por la Organización de Energía Atómica de Irán, se muestran centrifugadoras en la instalación de enriquecimiento de uranio de Natanz, en el centro de Irán. (Organización de Energía Atómica de Irán vía AP, Archivo)
Los ataques israelíes destruyeron aproximadamente un tercio de los lanzadores iraníes, pero la capacidad de producción se ha estado reconstruyendo con ayuda china y rusa, según informes de inteligencia presentados por Netanyahu a Trump.
El líder supremo iraní, ayatolá Alí Khamenei, ordenó hace años limitar el alcance de los misiles iraníes a 2.000 kilómetros, una distancia suficiente para alcanzar Israel desde territorio iraní.
La exigencia israelí de reducir ese alcance a apenas 300 kilómetros convertiría en inútil la mayor parte del arsenal, dado que la distancia promedio entre Irán e Israel supera los 1.500 kilómetros. Teherán ya rechazó públicamente cualquier negociación sobre su programa de misiles, que considera un pilar defensivo no negociable.
El contexto de estas demandas israelíes se enmarca en las conversaciones nucleares que reiniciaron el 6 de febrero en Mascate, Omán, entre el canciller iraní Abbas Araghchi y el enviado especial estadounidense Steve Witkoff. La administración Trump ha mantenido que cualquier acuerdo debe prohibir totalmente el enriquecimiento de uranio en suelo iraní, una posición que Teherán rechaza como violación de sus derechos bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear.
Una mujer iraní pasa junto a un cartel antiestadounidense en la plaza Valiasr en Teherán, Irán, el 14 de febrero de 2026 EFE/EPA/ABEDIN TAHERKENAREH
Irán acumuló antes de la guerra de junio más de 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, según informes de la Agencia Internacional de Energía Atómica. Este nivel de pureza se encuentra a un paso técnico menor del uranio apto para armas nucleares, que requiere un enriquecimiento del 90%.
Los ataques coordinados de Israel y Estados Unidos contra instalaciones nucleares iraníes en junio causaron daños severos en las plantas de Natanz, Fordow e Isfahan, pero la OIEA perdió continuidad de conocimiento sobre el paradero exacto de ese material enriquecido desde entonces.
La propuesta estadounidense, según filtraciones diplomáticas, exigiría a Irán transferir sus 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60% fuera del país y suspender todo enriquecimiento durante tres a cinco años. A cambio, Washington ofrecería garantías de no atacar militarmente a Irán, pero no incluiría levantamiento de sanciones económicas. Teherán rechazó formalmente esta oferta, calificándola de desequilibrada.
Netanyahu insiste en que el momento es propicio para exigir concesiones máximas, argumentando que Irán se encuentra debilitado tras la guerra de junio y la represión interna de protestas antigubernamentales que dejaron más de 7.000 muertos, según organizaciones de derechos humanos.
El primer ministro israelí presentó a Trump opciones militares que van desde un ataque exclusivamente israelí hasta una operación liderada por Estados Unidos, según informes de medios estadounidenses.
Trump advirtió el viernes que el fracaso en alcanzar un acuerdo sería “muy traumático” para Irán, mientras desplegaba un segundo portaaviones hacia el Golfo Pérsico como demostración de fuerza. Sin embargo, el presidente estadounidense también expresó su preferencia por una solución diplomática, señalando que las conversaciones habían sido “muy buenas” y que Irán “quiere un acuerdo desesperadamente”.

