Entre el humor y la desesperación, la anécdota de una pareja en una panadería devela el drama de los venezolanos ante el alza del dólar y los gastos navideños imposibles de afrontar
Por Alberto García Sánchez
Opinión
LA NUEVA ANTORCHA.—
LA ANÉCDOTA DEL CAFÉ MATUTINO
Definitivamente, el humorismo es una de las respuestas más genuinas del venezolano frente a la adversidad. La ocurrencia, el chiste a tiempo, es un mecanismo de supervivencia.
Esta mañana, mientras degustaba el café matutino en una panadería, fui testigo de un diálogo que encapsula la crisis económica con un toque de humor criollo. Una pareja, cuyos nombres no pude precisar, conversaba en voz alta sobre dos temas que hoy son veneno para el bolsillo: el desproporcionado aumento del dólar y la inminente llegada de la Navidad.
El hombre, líder aparente del hogar, expresaba con frustración que este año sería imposible cumplir con las tradiciones familiares, como la cena navideña o la compra de la «pinta de estreno» para sus hijos. La razón: la falta de «platica» y la casi nula posibilidad de conseguir ingresos extra.
EL RESURGIR DEL PÁJARO GUARANDOL
A medida que la conversación se acaloraba por la incomprensión de su pareja, el rostro del hombre se enrojeció. Optó por levantarse de la mesa, pero no sin antes soltar una frase lacónica y cargada de humor negro: «Tendré que buscar al brujo que revivió al Pájaro Guarandol para arreglar nuestra economía doméstica».
Esa exclamación arrancó medias sonrisas a las pocas personas que observaban discretamente. Avergonzados, la pareja se marchó del lugar, dejando atrás una frase que resume la profunda crisis del país, los bajos salarios y unos aguinaldos que hoy no alcanzan para nada.
FOLCLORE Y ECONOMÍA: EL GUARANDOL
Para aquellos lectores menos familiarizados con la tradición, el Pájaro Guarandol es más que una expresión: es una danza-teatro tradicional con profundo arraigo en la región oriental y sur de Venezuela (Sucre, Nueva Esparta, Anzoátegui, Monagas y Bolívar).
Esta manifestación folclórica relata la historia de un pájaro, el Guarandol, que es capturado por un cazador, cae y muere. Sin embargo, un brujo, personaje esencial de la danza, lo resucita con sus poderes mágicos.
El baile (interpretado con cuatro, bandolín y maracas) simboliza un ciclo de muerte y resurrección en la naturaleza. En ese sentido, la desesperada afirmación del padre de familia no solo es un chiste: es el deseo profundo de que, tal como el brujo hace con el pájaro en la danza, alguien con «poderes» revierta la caída económica y logre la resurrección de las finanzas familiares y nacionales.

