Mar. Jul 28th, 2026

Edisson Hernández aseguró que es una fecha digna para recordar los logros obtenidos a través de las luchas sindicales y los contratos colectivos hoy silenciados por el actual gobierno

Con información de Nota de Prensa

Regiones / Anzoátegui

LA NUEVA ANTORCHA.- En Venezuela, el Día del Empleado Público se celebra cada 4 de septiembre, conmemorando la promulgación de la Ley de Carrera Administrativa en 1970, la cual regula la relación entre el Estado y sus funcionarios. Esta fecha busca reconocer el trabajo de quienes laboran en la administración pública y su contribución al desarrollo del país y al funcionamiento de las instituciones.

El origen de esta celebración es promulgar la Ley de Carrera Administrativa, instrumento legal que regula los derechos y deberes de los funcionarios públicos que prestan servicio en distintas áreas de labor, hoy en día los trabajadores públicos no tenemos nada que celebrar, pero mucho porque seguir luchando, así sea, desde cualquier espacio o áreas de trabajo, expresó Edisson Hernández, coordinador general del Movimiento de los Trabajadores de la Salud del Estado Anzoátegui Motrasalud.

Dijo que la situación de los empleados públicos en Venezuela y sus salarios «pírricos» es un tema de profunda preocupación social y económica.

Destacó que un análisis de la situación actual, basado en información reciente, revela los siguientes puntos clave:

1. Salarios ínfimos y poder adquisitivo nulo:

  • ​Desde marzo de 2022, el salario mínimo se ha mantenido congelado en 130 bolívares. Debido a la constante devaluación de la moneda nacional frente al dólar, este monto ha perdido casi la totalidad de su valor.
  • ​En agosto de 2025, informes de prensa indicaron que el salario mínimo oficial se situó en un valor cercano a un solo dólar por mes, una cantidad que no alcanza para cubrir las necesidades más básicas.
  • ​A pesar de que el gobierno ha intentado complementar los salarios con bonos a través del sistema Patria, estos montos, aunque superan el salario base, siguen siendo insuficientes para cubrir el costo de la canasta alimentaria, que se estima en varios cientos de dólares, además no tienen incidencias en las prestaciones sociales, bonos vacacionales y aguinaldos.
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2. Impacto de la inflación y la devaluación:

  • ​La inflación sigue siendo un flagelo. En mayo de 2025, Venezuela registró una tasa de inflación mensual del 22,5%, con una inflación interanual que alcanzó un alarmante 238%. Esta aceleración de los precios erosiona de manera inmediata cualquier ingreso en bolívares.
  • ​Las proyecciones para 2025 sugieren que la inflación podría superar el 200%, lo que agrava aún más la situación. La devaluación del bolívar hace que los salarios se conviertan en «salarios de hambre», incapaces de comprar alimentos o medicinas, y mucho menos cubrir servicios básicos o transporte.

3. Descontento y protestas constantes:

  • ​El descontento entre los empleados públicos, incluyendo maestros, personal de salud, jubilados y pensionados, se ha manifestado en protestas masivas a lo largo del país. Los trabajadores exigen salarios dignos que les permitan vivir.
  • ​Los sindicatos y organizaciones han denunciado que el salario actual es una «afrenta» y no representa un ingreso que permita subsistir a una familia. Las protestas se han intensificado en los últimos años, con los trabajadores en la calle exigiendo una mejora sustancial en sus condiciones laborales y salariales.

4. Consecuencias sociales y laborales:

  • ​La crisis salarial ha provocado una fuga masiva de talento del sector público. La deserción de maestros, médicos y otros profesionales del sector público es un problema crónico.
  • ​La situación obliga a muchos empleados públicos a recurrir a otros trabajos en la economía informal, o a depender de las remesas de familiares en el exterior, para complementar sus ingresos.
  • ​La calidad de vida de los trabajadores del sector público, muchos de ellos con años de servicio, se ha deteriorado hasta un punto de extrema vulnerabilidad, lo que ha llevado a un aumento de la pobreza y la emigración.
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​En resumen, los salarios del sector público en Venezuela se han desvinculado por completo de la realidad económica y social del país. La combinación de una alta inflación, la devaluación del bolívar y un salario mínimo congelado ha sumido a estos trabajadores en una situación precaria, donde sus ingresos no alcanzan para vivir y su poder de compra se ha aniquilado por completo, resaltó Hernández.

Desde Motrasalud los trabajadores públicos seguiremos reclamando salarios, jubilaciones, pensiones justas y seguridad social, muchos trabajadores sobreviven día a día una vez terminada su jornada de trabajo en la dependencia pública, se dedican a vender cosas desde sus casas o salen a la calle a ofrecer sus servicios en diferentes rubros debido a que el salario no alcanza para cubrir el 1% de las necesidades del trabajador y su familia, apuntó.

El llamado es para el gobierno Nacional aumente el salario mínimo de los trabajadores del sector público, acorde a la canasta alimentaria como lo establece el artículo 91 de la constitución de la Tepública Bolivariana de Venezuela.

El Artículo 91 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela consagra el derecho de los trabajadores y trabajadoras a un salario digno, estableciendo que este debe ser suficiente para cubrir las necesidades básicas y se pagará de forma periódica en moneda de curso legal, siendo inembargable salvo en casos de obligación alimentaria y de acuerdo con la ley, añadió finalmente Edisson Hernández.